Martín Renán
Poeta adicto al portal
Bendíceme de andar por tus caminos
y estropearlo todo cuando llegue a casa;
sólo que tengas escupiéndote
me darás alas por error:
te prometo traer santos a tu arena.
Y te dije mentiras mejor que nunca
también, el arte tiene algo de ti,
como prueba a ello
ahorcaré a escondidas el salmo que más odio.
Siempre
siempre el rayo cayendo hasta convertir
un milagro;
no lo dudes rodaré a ti para no desaparecer
mientras observo como duermes
me salto cada sueño que no soñaste.
Suicidamente en mi edad te maldigo
como recuerdo de pararme en una oración.
Esto fue hecho muchas veces,
y todo ha sido una farsa;
no estaré allí para consolarte;
una isla antes de nacer, y seré el mundo
después de todo.
Entonces,
piedra a piedra tu alma al desierto;
y tuve miedo perderte, miedo a sobrevivir sin ti.
¿Acaso es desoír soberbia de hombre?
y estropearlo todo cuando llegue a casa;
sólo que tengas escupiéndote
me darás alas por error:
te prometo traer santos a tu arena.
Y te dije mentiras mejor que nunca
también, el arte tiene algo de ti,
como prueba a ello
ahorcaré a escondidas el salmo que más odio.
Siempre
siempre el rayo cayendo hasta convertir
un milagro;
no lo dudes rodaré a ti para no desaparecer
mientras observo como duermes
me salto cada sueño que no soñaste.
Suicidamente en mi edad te maldigo
como recuerdo de pararme en una oración.
Esto fue hecho muchas veces,
y todo ha sido una farsa;
no estaré allí para consolarte;
una isla antes de nacer, y seré el mundo
después de todo.
Entonces,
piedra a piedra tu alma al desierto;
y tuve miedo perderte, miedo a sobrevivir sin ti.
¿Acaso es desoír soberbia de hombre?