Camino sin nadie

Luis Prieto

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Camino sin nadie:

Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acáso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acáso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
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Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?-- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
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Bonito relato, rebosa, como no, una languida melancolía que atrapa al lector y al protagonista de la historia. Tienes muy buenas maneras de narrador amigo Luis, ha sido un verdadero placer leer tus letras. Un abrazo. Paco.
 
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Bonito relato, rebosa, como no, una languida melancolía que atrapa al lector y al protagonista de la historia. Tienes muy buenas maneras de narrador amigo Luis, ha sido un verdadero placer leer tus letras. Un abrazo. Paco.

Muy agradecido amigo Paco por tu pase y los halagos que me brindas. Eso intento Paco, mejorar poco a poco, aunque en relato es más fácil.
Gran abrazo y feliz sábado
 
Magnífica historia fluidamente llevada, atrapando al lector con su fino y exquisito relato. Un placer pasar por su obra, reciba mi más cordial saludo.
 
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Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
Derechos reservados
Qué decirte querido amigo Luis, es una bella historia relatada como tú sabes
hacerlo, con sentimiento y con esa melancolía que llega al lector y lo envuelve
a medida de que se va leyendo para llegar a ese final, esperando seguir.
Te felicito por tu bonito trabajo, es un placer el poder pasar por tu espacio y
disfrutar de una buena lectura. Besos y un abrazo para ti. Tere
 
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Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
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Ayyy amigo Luís, tu relato atrapa el corazón y la mente del lector que se identifica con tus sensibles letras y se siente protagonista de ellas. Realmente la noche y su silencio invitan a las confidencias consigo mismo, a escudriñar ese misterio de amor que lo envuelve todo. Me ha encantadoooo leerte, mi querido amigo. Besazos con todo mi cariño y toda mi admiración...Muáááááááá....
 
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Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
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Un relato armónico donde se deja entrever una pizca de melancólica añoranza hacia lo que es nuestro ser. Según he podido comprobar tiene un final con un hálito de esperanza, por eso me gusta más. Quiero imaginar que quien paseaba con la preguntas bajo el brazo era el propio alma apenada por no encontrar el sentido exacto de la existencia. Hay que felicitarla por haber resuelto, al menos en parte, con éxito sus cuestionamientos. También hay que felicitar al autor de esta prosa, que tiene bastante de poética, por lo logrado del relato.
Con mi cordial abrazo.
 
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Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
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Muy hermosa tu prosa poética, describes la soledad y el sentimiento de vacio de una manera muy poética y con una pregunta muy buena ¿ A donde voy caminando solo?. La vida nos depara senderos sorprendentes y a veces encontramos respuestas inesperadas a todas nuestras preguntas. Muy bonito, me ha encantado leerte. Te felicito y te envio un abrazo amigo.
 
Qué decirte querido amigo Luis, es una bella historia relatada como tú sabes
hacerlo, con sentimiento y con esa melancolía que llega al lector y lo envuelve
a medida de que se va leyendo para llegar a ese final, esperando seguir.
Te felicito por tu bonito trabajo, es un placer el poder pasar por tu espacio y
disfrutar de una buena lectura. Besos y un abrazo para ti. Tere
Muchas gracias Tere por acompañarme en estas melancólicas letras . Sin quererlo me dejo llevar por la Naturaleza y me adentro tanto que cuando me doy cuenta ya estoy terminando. Será porque me gusta mucho la Natura y estoy más que aburrido de la ciudad, pero no me queda otra...ya sabes jajajajajaja.
Un besote y muchos abrazos Tere agradeciendo tu más que grata huella y compañía.
 
Ayyy amigo Luís, tu relato atrapa el corazón y la mente del lector que se identifica con tus sensibles letras y se siente protagonista de ellas. Realmente la noche y su silencio invitan a las confidencias consigo mismo, a escudriñar ese misterio de amor que lo envuelve todo. Me ha encantadoooo leerte, mi querido amigo. Besazos con todo mi cariño y toda mi admiración...Muáááááááá....
Tienes mucha razón Lomita, la noche y el silencio incitan a pensar y reflexionar profundamente todo cuanto te rodea y sientes.
Me alegra mucho que haya gustado y dejes tu linda huella con tu dulzura.
Besazos y abrazos llenos de admiración amiga mía.
Feliz Domingo guapa
 
Hermoso relato. derrama melancolía cada letra. obra majestuosa, para leerla con prosa.
Fuerte abrazo amigo Luis, y gracias la invitación.


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Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
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Camino sin nadie:

Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
Derechos reservados

Bello y melancólico relato en el que el personaje, que podría ser cualquiera de nosotros, se atreve a buscar en su interior (la naturaleza para mí, habla más de Dios y de nosotros que nada) las respuestas necesarias para salir adelante en las situación triste que vive. Nadie más que el mismo puede encontrar las respuestas. Un bello relato, una pregunta lanzada al viento, la necesidad de encontrarse de nuevo, consigo mismo, con el mundo. Me ha encantado leerlo, mi querido Luis. Recibe mi felicitación y un abrazo. Besitos.
 
Un relato armónico donde se deja entrever una pizca de melancólica añoranza hacia lo que es nuestro ser. Según he podido comprobar tiene un final con un hálito de esperanza, por eso me gusta más. Quiero imaginar que quien paseaba con la preguntas bajo el brazo era el propio alma apenada por no encontrar el sentido exacto de la existencia. Hay que felicitarla por haber resuelto, al menos en parte, con éxito sus cuestionamientos. También hay que felicitar al autor de esta prosa, que tiene bastante de poética, por lo logrado del relato.
Con mi cordial abrazo.

Sí amigo Lesmo, es una prosa poética, creo en mi opinión es más bonita y llega más que una simple prosa diciendo lo mismo.
Muchas gracias preciado amigo por tu generosidad.
Fraternal abrazo
 
Muy hermosa tu prosa poética, describes la soledad y el sentimiento de vacio de una manera muy poética y con una pregunta muy buena ¿ A donde voy caminando solo?. La vida nos depara senderos sorprendentes y a veces encontramos respuestas inesperadas a todas nuestras preguntas. Muy bonito, me ha encantado leerte. Te felicito y te envio un abrazo amigo.
Eso es Paloma, la vida nos depara diversos caminos con sus preguntas dejando las respuestas a nuestra elección.
Muchas gracias Paloma por dejar tu huella.
Cordial saludo y gran abrazo
 
Bello y melancólico relato en el que el personaje, que podría ser cualquiera de nosotros, se atreve a buscar en su interior (la naturaleza para mí, habla más de Dios y de nosotros que nada) las respuestas necesarias para salir adelante en las situación triste que vive. Nadie más que el mismo puede encontrar las respuestas. Un bello relato, una pregunta lanzada al viento, la necesidad de encontrarse de nuevo, consigo mismo, con el mundo. Me ha encantado leerlo, mi querido Luis. Recibe mi felicitación y un abrazo. Besitos.
Qué bien dices María...preguntas al viento y la necesidad de encontrarse uno mismo al amparo de la Naturaleza.
Muchas gracias estimada amiga por tu presencia dejando gratas letras.
Cordial saludo y besitos María. Feliz Lunes
 
Lo he vuelto a pasar, y mas me encanta....es subyugante.


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Camino sin nadie:

Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
Derechos reservados
 
Última edición:
Bellísimo relato nos regalas mi querido, Luis, me ha encantado tu forma de desarrollar un tema tan difícil de expresar por su peso sentimental.
Te aplaudo amigo, he disfrutado mucho con tus letras hoy:-))
Un abraxo enorme.
 
Pues a pesar de llegar a ese punto interrogante...la vida es bella y compensa cuando llegamos a ese punto...maravilloso paisaje que involucras y vale la pena poder disfrutarlo.
Un gusto leerte compañerito, me encantó.
Un abrazo desde esta lejanía.
 
Bellísimo relato nos regalas mi querido, Luis, me ha encantado tu forma de desarrollar un tema tan difícil de expresar por su peso sentimental.
Te aplaudo amigo, he disfrutado mucho con tus letras hoy:))
Un abraxo enorme.
Hay veces que expresar sentires penados se torna un poco complicado por no cargar en exceso y que aburre a uno mismo y a los demás.
Me alegra y halaga tu presencia y comentario preciada nuna.
Muchas gracias por acompañarme. Saludos cordiales y gran abrazo. Feliz día
 
Pues a pesar de llegar a ese punto interrogante...la vida es bella y compensa cuando llegamos a ese punto...maravilloso paisaje que involucras y vale la pena poder disfrutarlo.
Un gusto leerte compañerito, me encantó.
Un abrazo desde esta lejanía.
Totalmente de acuerdo Ladulcec, la vida es bella y hay que vivirla lo mejor posible dejando a un lado toda lamentación.
Muchas gracias estimada amiga por acompañarme.
Fraternal abrazo y feliz día
 
Luis se respira mucha soledad atrapada en el cuerpo mucho distanciamiento con la vida, esa vida que no te sabe a nada, pues nada respiras en tu alma. Me ha gustado mucho esa búsqueda interna de saber lo que te pasa, ciertamente el vivir abandonado del amor seca el alma y rompe las ilusiones TE LO DIGO Y LO REPITO ERES MUY BUENO en tu narrativa de lugares, sensaciones, personas plasmas con claridad tu pensamiento. RECIBE MI MAS GRATO Y CORDIAL SALUDO. DESEANDOTE LO MEJOR DE LA VIDA SIEMPRE EN TU CAMINO. Hasta luego estimado amigo Poeta y gran compañero de letras.

Muchas gracias preciado amigo y compañero Ferrá. Es cierto, se respira mucha soledad y se hace más duro el caminar pero no se pierde la esperanza por muy oculta que se halle. Me alegra y halagan tus palabras preciado poeta, pues tu pluma es digna de ser loada allá por donde pase.
Fraternal y gran abrazo deseándote lo mejor hoy y siempre pleno de salud y amor gran amigo.
Hasta pronto por estos lares !!
 
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Camino sin nadie:

Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?
- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.


Luis
Derechos reservados

Buenas tardes Luis:

Siendo muy sincera, no he podido llegar hasta el final, por mis ojos, pero lo he guardado en favorito, cuando mi ojo se distraiga, saco al derecho a pasear y lo termino de leer.

Un abrazo.
 
Buenas tardes Luis:

Siendo muy sincera, no he podido llegar hasta el final, por mis ojos, pero lo he guardado en favorito, cuando mi ojo se distraiga, saco al derecho a pasear y lo termino de leer.

Un abrazo.
Mi querida amiga Luci, espero y deseo que estés bien y lo del ojo no sea nada serio. Tómate el tiempo que quieras, esto de aquí no se va a mover, lo primero es tu bienestar.
Fuerte y gran abrazo deseando tu pronta recuperación.
Un besote
 

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