Arely ruiz
Poeta recién llegado
He desgastado las suelas de mis zapatos caminando de aquí para allá, tratando de pensar, pensar que es lo que nos ha sucedido a ambos, si entregue poco o demasiado, no lo sé, si quizás tú estás acostumbrado al amor a medias, o si tenías miedo de que te quisiera más de lo que tu podías llegar a quererte
¿Me amaste de verdad? O solo fingías quererme, parecías estar tan enamorado, creí ilusamente en el destello que se reflejaban en tus ojos, esos ojos con una mirada tan dulce, pero ¡vaya! ¿Cómo fui tan estúpida? No sé si lloro porque la noche esta triste o porque es triste saber que nada de esto fue verdad, y es que eso es, una gran mentira.
Soy tan masoquista que después de tanto dolor sigo diciendo que fue hermosa, mi historia perfecta, quería seguir escribiéndola más te quedaste sin tinta, sin la tinta del amor, eso que te hace sentirte feliz, triste y miles de sentimientos a la vez, tomaste mi hoja haciéndola trizas, dejándome vacía, cada día un poco más destruida.
No te importo verme llorar, suplicarte un poco más de amor, solo fríamente dijiste “sé cómo terminará esto, y no quiero lastimarte” pero de algo no te dabas cuenta que al escucharte me lastimabas, me lastimaba que me negaras la oportunidad de ser feliz a tu lado, sin pensar si esto acabaría mal, ¿Quién rayos piensa en un final cuando ama? Fueron solo excusas para dejarme ir, para correrme de tu vida.
Sin embargo hoy estoy postrada en una vieja banca de un parque, perdiendo la mirada en un cielo estrellado, tratando de encontrar respuestas a mis preguntas… ¿Porque me besabas con tanta dulzura? ¿Cómo rayos podías decirme amor sin sentirte mal? ¿Dónde aprendiste a fingir tan bien? Te vas, te marchas sin decirme cómo puedo olvidarte, se te ha olvidado enseñarme eso, y es que ¿Acaso crees que no me duele?
Mi corazón no debería estar hecho añicos, mi sonrisa desapareció el día que te fuiste, dijiste que te gustaba tanto, quizás por eso te la has llevado, no debería recordarte, pero aun así te recuerdo, no deberías dolerme, pero ¡carajos! Me dueles demasiado, pero lo más gracioso es que yo te di el arma para que me destruyeras, fui yo quien se entregó completa, con sus miedos, tristezas, alegrías, quien se despojó de su alma para complementar la tuya, y ahora que te vas me quedo sin nada, me quedo sin ti.
Me levanto de esta banca desgastando de nuevo las suelas de mis zapatos, recordando el latir de tu corazón, el sonido más bello que mis oídos habían escuchado antes, recordando nuestro primer beso, el primer abrazo, y lo mejor que pudiste hacer fue tomar mi mano, entrelazarla con la tuya fuertemente, sigo aquí recordando y tratando de olvidarte, me quedo con un quizás te olvido, o quizás te seguiré recordando, pero lo que das recibes, la vida luego te cobra, y cuando eso pase serás tú quien desgaste la suelas de sus zapatos!
¿Me amaste de verdad? O solo fingías quererme, parecías estar tan enamorado, creí ilusamente en el destello que se reflejaban en tus ojos, esos ojos con una mirada tan dulce, pero ¡vaya! ¿Cómo fui tan estúpida? No sé si lloro porque la noche esta triste o porque es triste saber que nada de esto fue verdad, y es que eso es, una gran mentira.
Soy tan masoquista que después de tanto dolor sigo diciendo que fue hermosa, mi historia perfecta, quería seguir escribiéndola más te quedaste sin tinta, sin la tinta del amor, eso que te hace sentirte feliz, triste y miles de sentimientos a la vez, tomaste mi hoja haciéndola trizas, dejándome vacía, cada día un poco más destruida.
No te importo verme llorar, suplicarte un poco más de amor, solo fríamente dijiste “sé cómo terminará esto, y no quiero lastimarte” pero de algo no te dabas cuenta que al escucharte me lastimabas, me lastimaba que me negaras la oportunidad de ser feliz a tu lado, sin pensar si esto acabaría mal, ¿Quién rayos piensa en un final cuando ama? Fueron solo excusas para dejarme ir, para correrme de tu vida.
Sin embargo hoy estoy postrada en una vieja banca de un parque, perdiendo la mirada en un cielo estrellado, tratando de encontrar respuestas a mis preguntas… ¿Porque me besabas con tanta dulzura? ¿Cómo rayos podías decirme amor sin sentirte mal? ¿Dónde aprendiste a fingir tan bien? Te vas, te marchas sin decirme cómo puedo olvidarte, se te ha olvidado enseñarme eso, y es que ¿Acaso crees que no me duele?
Mi corazón no debería estar hecho añicos, mi sonrisa desapareció el día que te fuiste, dijiste que te gustaba tanto, quizás por eso te la has llevado, no debería recordarte, pero aun así te recuerdo, no deberías dolerme, pero ¡carajos! Me dueles demasiado, pero lo más gracioso es que yo te di el arma para que me destruyeras, fui yo quien se entregó completa, con sus miedos, tristezas, alegrías, quien se despojó de su alma para complementar la tuya, y ahora que te vas me quedo sin nada, me quedo sin ti.
Me levanto de esta banca desgastando de nuevo las suelas de mis zapatos, recordando el latir de tu corazón, el sonido más bello que mis oídos habían escuchado antes, recordando nuestro primer beso, el primer abrazo, y lo mejor que pudiste hacer fue tomar mi mano, entrelazarla con la tuya fuertemente, sigo aquí recordando y tratando de olvidarte, me quedo con un quizás te olvido, o quizás te seguiré recordando, pero lo que das recibes, la vida luego te cobra, y cuando eso pase serás tú quien desgaste la suelas de sus zapatos!