sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los profetas del infierno
sedados por las mentes
en el movimiento cervical
de almas penetrantes
proclamaban destrucción
en el mundo opuesto
allí en el círculo de un régimen demoniaco,
en el imperio de una cultura abrasante
regocijado en el espíritu cruel
en los delirios de la naturaleza
habitaba un mundo que cabalgaba sobre las dimensiones
hacia el rayo del poder escrito en fuego
habitaba un poder oscurecido en iluminados síntomas de fuego
ardiendo
en el mundo oculto
donde las palabras eran salvajes
allí donde habitaba la locura constante
los profetas predicaban que la luna se hacía esclava del universo
y caería el universo a los pozos de la tierra
y lloverían cielos ocultos
y habitarían seres con escalofríos
monstruos mutantes
con la crueldad
como bandera
y allí habitaban palabras del tiempo en el adiós
donde la música era el apocalipsis
el fin de los tiempos
donde se engrasaban los cementerios
con la sangre
y el bautizo infernal
y allí en las sombras heridas
donde morirían los espíritus
donde habitaban las serpientes
donde estaba la última manzana
donde los gritos se tragaban
donde los animales consumían sus propias drogas
se acrecentaban los problemas
seguían las palabras confesadas en el mismo énfasis
donde se maravillaba el lobo
donde competía el macho cabrío
donde se incendiaban los cuernos
donde morían las llamas
así habitaban las llamas de incienso
donde se silenciaban las imágenes
en el cabalgar de un salto virgen y después embarazado hasta herir al mundo del otro lado
donde las sabanas se ensuciaban de sangre
donde habitaban murciélagos duqueses de sus normas
palabras ingeridas
palabras de semi dioses enfrentados
cisnes mostrando sus huesos
para clavarlos en los océanos
salvajadas
enormes
palabras mutiladas
pozos de cadáveres
entonces los profetas intoxicaban con sus predicciones
y decían
queréis más vino de sangre animal
queréis que los huesos de los conejos se os queden en la garganta como una espina en forma de inyección
que destruya vuestras defensas
y mueran vuestras muelas de dolor
y muráis todos en el oculto mundo del énfasis dolorido
donde las balas de los cráneos disecados en sangre
con aromas renacentistas
con destrucción abismal
mediante platos cubiertos de ojos vampíricos
y habéis
oído el fin llegara
decían los profetas del infierno
y así moriréis
así os enterrareis
y el mundo se operara
los cielos se partirán
las tumbas se adiestraran en un sufrimiento con producto sin salvavidas
ese producto
es la muerte de cada semilla
por cada embrujo
por cada orgasmo no silenciado
por el olvidado
y a veces venido a la mente llamado sexo.