vronte
Poeta infiel al portal
Harpócrates Regenerado
Vi cenizas en los párpados
Y callé
Busqué bajo la piel un lugar muy quieto.
Y callé
Vi a mis amigos alejarse indiferentes en el alba.
Y callé
Gritaban con ahínco los primates derredor.
Y seguí siendo el silencio.
Viví la soledad más exquisita.
Sentí la libertad de no saberte amado.
Tragué mi aliento en los instantes más desesperados.
Deambulé entre seres hedonistas sin compartir sus juegos vacuos.
Me aislé de todos ellos al precio de ser rasgado.
Para permanecer quieto y abrazado junto a mi, un fiel aliado.
Y respiré la brisa fría sin dudar frente al dolor intenso y alto.
Yo fui Silencio.
Libre del espanto al compromiso eterno.
Valiente al permitirme ser los otros y su sufrimiento.
Osado al vincularme a sus anhelos y sus miedos.
Sin huir hacia los juegos evasivos
Sin correr hacia los brazos de las hadas voluptuosas.
Solo el silencio, pero jamás el olvido.
Al sufrimiento no se huye, se lo besa y renace como fuerza.
Jamás abandonando a nadie y si permitiendo que se alejen hacia el horizonte.
EL silencio vibra claro, te enarbola y es tu consorte.
Y en las noches a veces puedo ver las Lunas en mis ojos…
Y al despertar el sol quemante y lúcido en el pecho.
Grita el silencio y su voz es eco…
Mi corazón palpita y río en medio del desierto.
Luego el silencio y entonces más silencio.
Todo es incierto, y hoy nace un comienzo.
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