UN OCASO MORTECINO
La tarde se cobija
en luces de un ocaso mortenino.
Me como una torrija
con un vaso de vino
y sigo cojitranco mi camino.
Un bar se me insinúa.
¿Por qué no hacerle caso a su llamada?
Un coche capicúa
me suelta una pitada
al verme atravesando la calzada.
El antro es repelente,
diríase que poco refinado.
Reclamo un aguardiente
con rostro demudado
(quizás esté bastante colocado)
El fuego se apodera
del brillo de mis ojos al instante.
El dueño me echa fuera
(el tío repugnante
ignora la maldad de mi talante)
Y silbo la tonada
que pone en mi semblante una sonrisa.
¡Que yo no bebo nada!
La tarde está sumisa
y el viento se transforma en una brisa.
--..--
Chu
La tarde se cobija
en luces de un ocaso mortenino.
Me como una torrija
con un vaso de vino
y sigo cojitranco mi camino.
Un bar se me insinúa.
¿Por qué no hacerle caso a su llamada?
Un coche capicúa
me suelta una pitada
al verme atravesando la calzada.
El antro es repelente,
diríase que poco refinado.
Reclamo un aguardiente
con rostro demudado
(quizás esté bastante colocado)
El fuego se apodera
del brillo de mis ojos al instante.
El dueño me echa fuera
(el tío repugnante
ignora la maldad de mi talante)
Y silbo la tonada
que pone en mi semblante una sonrisa.
¡Que yo no bebo nada!
La tarde está sumisa
y el viento se transforma en una brisa.
--..--
Chu