cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Qué absurdo es caminar a la par de la sombra!
Cuando el polvo se recicla en el sudor
del que viaja solo con sus penas,
se forma barro de la saliva recordando lo que somos
y a que venimos.
Hormigas en su delirio de grandeza
construyendo y demoliendo cada tiempo.
El tiempo es nuestro verdugo
y a él nos inclinamos,
añoramos entonces la presencia de niños
cuando el reloj siempre fue juguete,
recargado en el portal de la mentira
todo suceso forma muerte,
tragedia que disfraza de risas que hacen del día
un suceso para colgar cuadros
sobre el tiempo.
Nuestra vida se dirige de dos manecillas,
en el altivo paredón de los sucesos
donde la madera cruje al unísono clamor de los tambores
y la araña vacía sus redes en los ojos
del infinito.
Cuando el polvo se recicla en el sudor
del que viaja solo con sus penas,
se forma barro de la saliva recordando lo que somos
y a que venimos.
Hormigas en su delirio de grandeza
construyendo y demoliendo cada tiempo.
El tiempo es nuestro verdugo
y a él nos inclinamos,
añoramos entonces la presencia de niños
cuando el reloj siempre fue juguete,
recargado en el portal de la mentira
todo suceso forma muerte,
tragedia que disfraza de risas que hacen del día
un suceso para colgar cuadros
sobre el tiempo.
Nuestra vida se dirige de dos manecillas,
en el altivo paredón de los sucesos
donde la madera cruje al unísono clamor de los tambores
y la araña vacía sus redes en los ojos
del infinito.