Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un jilguero sentado en una rama
entonaba su tierna melodía,
entre sus bellas notas me decía:
esa dulce mujer, cuanto te ama.
Ella es Maryengel dijo, así se llama
la mujer que el corazón te ha robado
y vives por completo enamorado:
pues te ilumina con su eterna flama.
De tu corazón, es la soberana,
es la dueña total de sus latidos:
es la paz que tu ser completo anhela.
El cielo azúl, donde tu ilusión vuela,
la almohada de sueños compartidos
es la brillante luz de la mañana.
entonaba su tierna melodía,
entre sus bellas notas me decía:
esa dulce mujer, cuanto te ama.
Ella es Maryengel dijo, así se llama
la mujer que el corazón te ha robado
y vives por completo enamorado:
pues te ilumina con su eterna flama.
De tu corazón, es la soberana,
es la dueña total de sus latidos:
es la paz que tu ser completo anhela.
El cielo azúl, donde tu ilusión vuela,
la almohada de sueños compartidos
es la brillante luz de la mañana.