vronte
Poeta infiel al portal
Hay una herida forjada a tajo profundo
Y se ubica entre mis sienes
También justo a la altura izquierda de mi pecho
Duele intensa al abrir los ojos en las madrugadas
Como si un desgarro inconsolable me arrastrara
Me resisto febrilmente a orquestar mis artes del olvido
Porque sé que de hacerlo dejaría de estar vivo
Nunca se debe tocar lo verdadero
Aunque duela como nada y se transite en desconsuelo
Todo el mundo puede serme indiferente, pero jamás este destello.
No habrá prozac que me prive del sabor que experimento
No recurriré a personas que me lleven a jugar y al desenfreno
No revelaré que me encuentro en desamparo incierto
No regresaré cuando se me necesite en tiempos de desconsuelo
No odiaré la negligencia de quien se va en propio derecho.
He puesto las cartas de siempre en la mesa
Estabilidad que es necesaria y que encadena
Luego una crisis que retuerce y que lascera
Para volver a las artes del que siente mientras crea.
Roca, cambio y vuelta nueva.
Durante este recorrido de cariz tan espectral
Me cuestiono si acaso alguna vez la sonrisa intermitente
Dejará de doler o de arribar melancólica y silente
Y si volveré a ser locuaz y elocuente
Dejando un padecer por quien vive feliz e indiferente.
Mi época de riesgo ha terminado
Una vez mas he visto lo que trae
Quitarte los disfraces y exponerse al cielo llano
Vuelve el momento en que las máscaras serán desempolvadas
Y la verdad, solo será dicha en una estancia propia y cobijada.
Y entonces la lucidez besa mis labios
Me remece de la cama y me hace recordar sin aderezos
Lo que verdaderamente ha sucedido
Luego me hace rememorar sin miramientos
Quien yo soy, y que el destino remece cada uno de mis miembros.
Señora lucidez que alivianas mi camino
Nunca antes permití que tantas veces se me faltase el respeto
Como a quien no castiga a un hijo a pesar de su desprecio
Y entonces ella me pregunta a que viene esto de sufrir por un látigo
Cuyo fin solo es rasgar la espalda de quien no arremete contra ello.
Y luego el señor sentido-común visita la morada
me mira afectuoso y jamás me regaña
Luego me dice que debiese estar feliz
Y que todo esto solo muestra mi fidelidad inquebrantable desde la mañana
Y que ante aquello uno permanece y otro se marcha.
Abro mis cortinas, y el sol ilumina mi semblante.
Puedo sentir mi piel, y mirar hacia adelante.
Lo que un día se sintió una maldición resultó ser un regalo.
Que ha venido a protegerme de un final negro y amargo.
Y hoy emprendo un camino misterioso y excitante
Hacia el encuentro de lo verdadero, fiel y perdurable.
Y se ubica entre mis sienes
También justo a la altura izquierda de mi pecho
Duele intensa al abrir los ojos en las madrugadas
Como si un desgarro inconsolable me arrastrara
Me resisto febrilmente a orquestar mis artes del olvido
Porque sé que de hacerlo dejaría de estar vivo
Nunca se debe tocar lo verdadero
Aunque duela como nada y se transite en desconsuelo
Todo el mundo puede serme indiferente, pero jamás este destello.
No habrá prozac que me prive del sabor que experimento
No recurriré a personas que me lleven a jugar y al desenfreno
No revelaré que me encuentro en desamparo incierto
No regresaré cuando se me necesite en tiempos de desconsuelo
No odiaré la negligencia de quien se va en propio derecho.
He puesto las cartas de siempre en la mesa
Estabilidad que es necesaria y que encadena
Luego una crisis que retuerce y que lascera
Para volver a las artes del que siente mientras crea.
Roca, cambio y vuelta nueva.
Durante este recorrido de cariz tan espectral
Me cuestiono si acaso alguna vez la sonrisa intermitente
Dejará de doler o de arribar melancólica y silente
Y si volveré a ser locuaz y elocuente
Dejando un padecer por quien vive feliz e indiferente.
Mi época de riesgo ha terminado
Una vez mas he visto lo que trae
Quitarte los disfraces y exponerse al cielo llano
Vuelve el momento en que las máscaras serán desempolvadas
Y la verdad, solo será dicha en una estancia propia y cobijada.
Y entonces la lucidez besa mis labios
Me remece de la cama y me hace recordar sin aderezos
Lo que verdaderamente ha sucedido
Luego me hace rememorar sin miramientos
Quien yo soy, y que el destino remece cada uno de mis miembros.
Señora lucidez que alivianas mi camino
Nunca antes permití que tantas veces se me faltase el respeto
Como a quien no castiga a un hijo a pesar de su desprecio
Y entonces ella me pregunta a que viene esto de sufrir por un látigo
Cuyo fin solo es rasgar la espalda de quien no arremete contra ello.
Y luego el señor sentido-común visita la morada
me mira afectuoso y jamás me regaña
Luego me dice que debiese estar feliz
Y que todo esto solo muestra mi fidelidad inquebrantable desde la mañana
Y que ante aquello uno permanece y otro se marcha.
Abro mis cortinas, y el sol ilumina mi semblante.
Puedo sentir mi piel, y mirar hacia adelante.
Lo que un día se sintió una maldición resultó ser un regalo.
Que ha venido a protegerme de un final negro y amargo.
Y hoy emprendo un camino misterioso y excitante
Hacia el encuentro de lo verdadero, fiel y perdurable.