Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Las horas que pasan ya no vuelven más,
decía Gardel,
que la esperanza perdida nunca has de llorar,
que si te ves derrotado saques fuerza, ¡carajo!,
y te pongas a retomar.
Que bacanas no te achiquen
ni milongas te trastoquen;
que no hay deuda peor que lo que no se debe
ni usura más grande que el robo del sentimiento.
Si supieras que el mejor cariño
es el que nunca ofende,
y que no hay consuelo que no pase de pobre
cuando sobre sí se despecha.
Y con todo Vos, cuya voz conservo,
Que “caminás” a mi lado
por veredas en donde nunca estuve.
Silencio en la sala de las rocas del camino,
que no tuve performance
para burlar el destino.
Lo que más bronca me da, ¿sabes?,
en ocasiones soy yo mismo.
decía Gardel,
que la esperanza perdida nunca has de llorar,
que si te ves derrotado saques fuerza, ¡carajo!,
y te pongas a retomar.
Que bacanas no te achiquen
ni milongas te trastoquen;
que no hay deuda peor que lo que no se debe
ni usura más grande que el robo del sentimiento.
Si supieras que el mejor cariño
es el que nunca ofende,
y que no hay consuelo que no pase de pobre
cuando sobre sí se despecha.
Y con todo Vos, cuya voz conservo,
Que “caminás” a mi lado
por veredas en donde nunca estuve.
Silencio en la sala de las rocas del camino,
que no tuve performance
para burlar el destino.
Lo que más bronca me da, ¿sabes?,
en ocasiones soy yo mismo.