Lejanía

joblam

Poeta que considera el portal su segunda casa
El umbral de la entrada tenía huellas de las idas y venidas. Desde la aurora, el cumpleañero sentía inquietud y en el intenso caminar, iba a la calle y miraba en ambos sentidos en el arribo de un sueño. El día caluroso servía de acompañante junto a una promesa de retorno, la cual giraba como una tolvanera en los sentidos.

El péndulo oscilaba lento e impertérrito. El sopor de la tarde sumado al cansancio de una expectativa interminable, vencieron las emociones y en los chirridos de las alcayatas quedaron envueltos diversos anhelos y reminiscencias.

El sol declinaba y los retazos escarlatas mostraban la cercanía de la oscurana. Al despertar, el oreo vespertino entró por la ventana. El somnoliento levantó el cuerpo con brusquedad. Con el recuerdo latente de la sonrisa materna junto a los aromas de sopas y guisos, en una exhalación fue a la puerta principal. Reiteró el ademán matutino: izquierda, derecha; derecha, izquierda. Al ver que la calle estaba vacía, con parsimonia deslizó la tranca de madera al comprender que la ofrenda quedó truncada y la única compañía fue el pastel de velas sin encender a la espera de una nueva vuelta al sol, aunado a un corazón compungido por las remembranzas sin embarcadero.
 
Última edición:
Notable escrito que juega con la remembranza y la añoranza de un tiempo perdido.

La nostalgia se siente, amigo, con tus palabras bien trabajadas.

Me gustó leerte, poeta.

Un abrazo grande.
 
El umbral de la entrada tenía huellas de las idas y venidas. Desde la aurora, el cumpleañero sentía inquietud y en el intenso caminar, iba a la calle y miraba en ambos sentidos en el arribo de un sueño. El día caluroso servía de acompañante junto a una promesa de retorno, la cual giraba como una tolvanera en los sentidos.

El péndulo oscilaba lento e impertérrito. El sopor de la tarde sumado al cansancio de una expectativa interminable, vencieron las emociones y en los chirridos de las alcayatas quedaron envueltos diversos anhelos y reminiscencias.

El sol declinaba y los retazos escarlatas mostraban la cercanía de la oscurana. Al despertar, el oreo vespertino entró por la ventana. El somnoliento levantó el cuerpo con brusquedad. Con el recuerdo latente de la sonrisa materna junto a los aromas de sopas y guisos, en una exhalación fue a la puerta principal. Reiteró el ademán matutino: izquierda, derecha; derecha, izquierda. Al ver que la calle estaba vacía, con parsimonia deslizó la tranca de madera al comprender que la ofrenda quedó truncada y la única compañía fue el pastel de velas sin encender a la espera de una nueva vuelta al sol, aunado a un corazón compungido por las remembranzas sin embarcadero.
Ayyy Joblan qué relato más emotivo, nos identificamos con el alma del cumpleañero que no ha podido soplar las velas y expresar su deseo, los recuerdos son los únicos que le han visitado para dejarle una vez más compungido y triste. Me ha encantado leerte, la lectura de tu bello texto atrapa los sentidos que se deleitan gustasamente en su contenido. Besazos con cariño y admiración.
 
Ayyy Joblan qué relato más emotivo, nos identificamos con el alma del cumpleañero que no ha podido soplar las velas y expresar su deseo, los recuerdos son los únicos que le han visitado para dejarle una vez más compungido y triste. Me ha encantado leerte, la lectura de tu bello texto atrapa los sentidos que se deleitan gustasamente en su contenido. Besazos con cariño y admiración.
Siempre es un placer para mí deleitar mis sentidos con palabras llenas de sapiencia acerca de mi trabajo. Celebro mucho que haya sido de tu agrado y es un placer recibirte en mi rincón. Gracias por tu presencia. Un abrazo fraterno.
 

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