Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Esta mañana con sabor a despedidas
Con angustias y pálida de resaca trasnochada,
agria como vinagre en las heridas.
Maquilla mi sonrisa como a una fachada.
Con pereza en el cuerpo adolorido
Apenas descubro que mi habitación,
Se entristece conmigo.
Que se vuelve gris por compasión.
No me quites la manta
que el frío hace a mi corazón tiritar,
ante mi alma que no despierta.
De tanto dolor y sufrimiento de amar.
No enciendas la luz por favor
que mi rostro no te cambie el parecer,
por que mis ojos se cierran por temor.
A ver tus sombras desaparecer.
No corras las cortinas
Que el arco iris se marchitó,
No abras ventanas.
Por que el viento lo desprendió.
No abras la puerta
se escaparían los últimos suspiros,
furtivos de una alma ya muerta.
Compañeros de estos guerreros latidos.
Tenía dos cosas únicas en pureza
en su totalidad, este cariño,
y mis sueños como toda mi riqueza.
Que lo conserva el hombre desde niño.
Cualquier desenlace fatídico
envuelve todo en un negro dolor,
siempre va fuera de todo pronóstico.
Solamente estoy muriendo de amor.
P.D:
Cierro estas líneas y esta página
no como un triste tema,
por que la inspiración nada se lo imagina.
Lo vive y lo plasma en cada poema.
Con angustias y pálida de resaca trasnochada,
agria como vinagre en las heridas.
Maquilla mi sonrisa como a una fachada.
Con pereza en el cuerpo adolorido
Apenas descubro que mi habitación,
Se entristece conmigo.
Que se vuelve gris por compasión.
No me quites la manta
que el frío hace a mi corazón tiritar,
ante mi alma que no despierta.
De tanto dolor y sufrimiento de amar.
No enciendas la luz por favor
que mi rostro no te cambie el parecer,
por que mis ojos se cierran por temor.
A ver tus sombras desaparecer.
No corras las cortinas
Que el arco iris se marchitó,
No abras ventanas.
Por que el viento lo desprendió.
No abras la puerta
se escaparían los últimos suspiros,
furtivos de una alma ya muerta.
Compañeros de estos guerreros latidos.
Tenía dos cosas únicas en pureza
en su totalidad, este cariño,
y mis sueños como toda mi riqueza.
Que lo conserva el hombre desde niño.
Cualquier desenlace fatídico
envuelve todo en un negro dolor,
siempre va fuera de todo pronóstico.
Solamente estoy muriendo de amor.
P.D:
Cierro estas líneas y esta página
no como un triste tema,
por que la inspiración nada se lo imagina.
Lo vive y lo plasma en cada poema.
::
::