Andrea Ira
Poeta asiduo al portal
La alcoba de la casa anfitriona
contaba con sus objetos ordenados;
aunque relucientes, las cosas usadas a diario
fueron expulsadas a lugares impensados
como si hubiera servido para algo desterrarlas
a la mudanza pulcra del cambio
Pues los tapices siempre tienen una polilla que carcoma
ahora un viento implacable se levantó, y a poco erosiona
cada hilo que el tiempo destiñe al desmenuzarlo
Trata de escribir con dignidad el final de su historia
y de comenzar otra con un corazón poco agraciado;
recordando que ese desorden velaba un significado
bajo este polvo nuevo que desconozco
es que perdieron su pedestal nuestros hábitos.
A. Ira
contaba con sus objetos ordenados;
aunque relucientes, las cosas usadas a diario
fueron expulsadas a lugares impensados
como si hubiera servido para algo desterrarlas
a la mudanza pulcra del cambio
Pues los tapices siempre tienen una polilla que carcoma
ahora un viento implacable se levantó, y a poco erosiona
cada hilo que el tiempo destiñe al desmenuzarlo
Trata de escribir con dignidad el final de su historia
y de comenzar otra con un corazón poco agraciado;
recordando que ese desorden velaba un significado
bajo este polvo nuevo que desconozco
es que perdieron su pedestal nuestros hábitos.
A. Ira