prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Cuánta tristeza hay en tu cráneo
oh, hombre muerto que te adelantas a mis hormigas del pasado
a macerar la sensualidad de las sombras!
Oh, hombre muerto que rechinas en el avispero de ropa sucia,
tu alma es un zumbido del cloroformo.
Oh, hombre muerto, te digo que mi currículum de adioses
ha sido rechazado por describir pezuñas de ciervo,
por eso, hombre muerto, que rechinas en el avispero de ropa sucia
atraído por mis pétalos de insomnio prolongado,
te digo que aquí no hay nadie,
ni siquiera el recuerdo de nadie,
sólo un sol de aspirinas,
solo un amanecer ingrato de gatos en lejanía
y un coche fúnebre
a la otra puerta de mis labios.
Si pudieras sonreír, oh, hombre muerto,
¿a quién le sonreirías?
Oh, hombre muerto que te vislumbras entre cuchillas de afeitar
¿a quién le sonreirías?
Hay ventanas que cambian de lugar
para que siempre haya un caballo herido en la calle.
Oh, hombre muerto, dime si hay un caballo herido en la calle
o simplemente
son ventanas con vistas a mi alma.
oh, hombre muerto que te adelantas a mis hormigas del pasado
a macerar la sensualidad de las sombras!
Oh, hombre muerto que rechinas en el avispero de ropa sucia,
tu alma es un zumbido del cloroformo.
Oh, hombre muerto, te digo que mi currículum de adioses
ha sido rechazado por describir pezuñas de ciervo,
por eso, hombre muerto, que rechinas en el avispero de ropa sucia
atraído por mis pétalos de insomnio prolongado,
te digo que aquí no hay nadie,
ni siquiera el recuerdo de nadie,
sólo un sol de aspirinas,
solo un amanecer ingrato de gatos en lejanía
y un coche fúnebre
a la otra puerta de mis labios.
Si pudieras sonreír, oh, hombre muerto,
¿a quién le sonreirías?
Oh, hombre muerto que te vislumbras entre cuchillas de afeitar
¿a quién le sonreirías?
Hay ventanas que cambian de lugar
para que siempre haya un caballo herido en la calle.
Oh, hombre muerto, dime si hay un caballo herido en la calle
o simplemente
son ventanas con vistas a mi alma.