aburtocarlosdaniel
Poeta recién llegado
¿Podría bajo el débil Sol de la alborada, ver tus ojos cansados otra vez? O quizás detrás de un hada, tras milenios de búsqueda continua, viera el rose de tu espalda, y la sombra de tu falda, que con lúcida advertencia ocultas detrás del corazón. Sería mi cuerpo una cueva de descanso eterno, y tus cabellos sempiternos descansarían en mi piel. Del tierno encaje en algodón, he descubierto el tesoro de tu cuerpo, un tapiz que empañaría el talento de Miguel Ángel o Picasso, una historia más brillante que cualquier cuento, maquinado por Darío o por Allan, es tu dulce desnudez tan pasajera como el viento, tan cretina como el tiempo, tan impresionante como el mar.