Vi un mundo

Babel

Poeta asiduo al portal
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.
 
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.

Creo que has visto los noticieros o leído el periódico últimamente, excelente crítica que haces, de verdad que este mundo cada día está más loco. Un gusto pasar por acá y leerte.
 
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.
Reflexivos versos sobre el lado oscuro del mundo,un placer,saludos
 
Creo que has visto los noticieros o leído el periódico últimamente, excelente crítica que haces, de verdad que este mundo cada día está más loco. Un gusto pasar por acá y leerte.
Tienes razón. He visto las noticias y las siento cada día. Aquí en Andalucia, por donde entran miles de inmigrantes cada año. Veo como el mundo está totalmente manipulado y se nos dirige a unos contra otros en una guerra silenciosa y fría donde sólo los poderosos ganan la batalla y, de vez en cuando, algún acto de amor. Un fuerte abrazo.
 
Te felicito por este excelente trabajo , poeta.
Un gran poema , sin duda.
Escribes muy bien.
Saludos y aplausos


Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.
 
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.
el mundo de cada uno es distinto, el mío es casí abstracto y desolado, grato leerte
 
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.


A veces dan ganas de cerrar la puerta al mundo, bajar las persianas y meterse en la cama. Me recuerdo a Mafalda con esta actitud. Será por eso que me gusta tanto, tan cotidiana... Tu poema me ha llevado a este ensayo sobre la ceguera en el que estamos sumidos.

Un abrazo,

Palmira
 
Yo soñé ese mundo por gracia y es una realidad para otros por desgracia.
Babel, Babilonia, Sodoma y Gomorra aún presiden nuestro impetuoso mundo.
 
Última edición por un moderador:
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.
buena radiografìa haces de las bajezas de las cuales somos expèctadores y que avanzan sin compaciòn, por nadie, me gusto tu poema un abrazo y un buen dìa
 
Vi una bandera

cuya sentencia decía:

egoísmo y vanidad,

injusticia y codicia,

defenderemos con nuestra vida.


Vi un mundo orgulloso,

hijo de Judas,

donde los únicos besos

eran fruto de la traición,

donde la vida

era una muerte cotidiana y aburrida.

He presenciado cómo el bien

se olvidaba y caía en desgracia,

llorando desconsolado,

entregado a las fieras

con sed de bajeza.


Le oculté a mi mirada, la vergüenza

y anduve con un bastón

entre tinieblas

para no ver la oscuridad de la tragedia.

Se cerraron mis oídos

para no oír el llanto de los inocentes

ni las risas de los malvados

después de cada victoria.


Testigo de cómo el mal te enseña

desde el parto,

aplaudiendo cada ensayo,

cada artimaña aprendida.


Pasé por un mundo

desgajado, vago, inmundo

de sentidos atrofiados,

asolado...,

comprometido con la mentira

que dejaba sin amor al corazón.

Intenso poema sobre una conjeturada presencia para ver
las vertientes engañosas de nuestro mundo. versos en
orbitas criticas que son parcelas de un dolor sin aliento.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
 

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