marquelo
Negrito villero
Como una mano que sostiene
Toda tu figura en un gigantesco globo de aire.
Como una catarata que cae sobre
El espectrante dilema del fantasma.
Como una ventana que resiste
La fuga del tiempo colgada en las paredes.
Este paisaje no se despinta
De tu cuerpo
A tu alma
A pesar del olvido que quiere agrietar tus ojos
Prendidos en la flor.
Nada se fue al mar
Todo está en tu sangre
Que entra
En el pecho inflamado de los lobos.
En el inclinado rezo del penitente.
Está en tu sangre
Desnuda
Como una víspera que palpita
Que llega a ti
Con una respuesta entre los labios.
Nada se fue al mar
Ni al secreto que crepita
Todas las sombras
Todos los estados baldíos de la nada.
Porque todo está en ti
Como un sol que te tiñe
Y cae
En las terminaciones nerviosas de tu huella
Como pétalos que duermen
En el vaivén aromático del viento
Que viste todo el hechizo de la hierba.
Como una llamada
Que rebota
Con la inmortalidad de la voz
Que rescata
Todos los ecos de los nidos.
Todo está en tu sangre
Como una herencia crepuscular
Que construye
Otra geografía dentro de mi piel.