Nelson Garay
Poeta recién llegado
Una letra tachada en el diario de la sociedad,
una anomalía en constante desarrollo,
un inmigrante en su propio territorio,
libre en su paciente pensamiento
pero preso por el pánico de su vida:
Él piensa que el caos es infinito
en una ciudad que no se respeta así misma
y que crea leyes para los analfabetas y ciegos
en un mudo que no puede escuchar
ni la propia voz que posee.
Él cree que la justicia urbana
se define por el sonar de fusiles
y del eco que hacen sus municiones
cuando encuentran casa
en el cuerpo de un pobre inocente
que aparece en la primera plana
de una noticia amarillista.
Él ve que el bosque lleva un traje de concreto
y que su verde follaje es solo un recuerdo
de la mustia sociedad que le rodea,
el aire que respira es tóxico
pero no puede escapar
del violento ambiente
en el cual está atrapado.
No puede dormir por las noches
por el ruido industrial
que le martiriza la conciencia,
y por el olor nauseabundo
del asfalto artificial,
pero sueña,
aunque su insomnio sea insoportable y lúcido
y que su cuerpo esté cansado y débil.
Él sueña que es aquel que desea
que una bala perdida lo devuelva
a sus orígenes de la inexistencia,
y que el núcleo de su presencia,
se vuelva nieve en verano,
y sus gotas sean tragadas por el suelo
para darle vida tan siquiera
a una pequeña planta
y que la luz del sol le dé calor
por primera vez
al rocío de su renacimiento,
y que sus raíces taladren profundo
en la piel gris de su tumba,
aunque su sacrificio nunca sea recordado
él sabrá que su esencia
volverá a la estirpe rural
de la cual fue arrancado.
una anomalía en constante desarrollo,
un inmigrante en su propio territorio,
libre en su paciente pensamiento
pero preso por el pánico de su vida:
Él piensa que el caos es infinito
en una ciudad que no se respeta así misma
y que crea leyes para los analfabetas y ciegos
en un mudo que no puede escuchar
ni la propia voz que posee.
Él cree que la justicia urbana
se define por el sonar de fusiles
y del eco que hacen sus municiones
cuando encuentran casa
en el cuerpo de un pobre inocente
que aparece en la primera plana
de una noticia amarillista.
Él ve que el bosque lleva un traje de concreto
y que su verde follaje es solo un recuerdo
de la mustia sociedad que le rodea,
el aire que respira es tóxico
pero no puede escapar
del violento ambiente
en el cual está atrapado.
No puede dormir por las noches
por el ruido industrial
que le martiriza la conciencia,
y por el olor nauseabundo
del asfalto artificial,
pero sueña,
aunque su insomnio sea insoportable y lúcido
y que su cuerpo esté cansado y débil.
Él sueña que es aquel que desea
que una bala perdida lo devuelva
a sus orígenes de la inexistencia,
y que el núcleo de su presencia,
se vuelva nieve en verano,
y sus gotas sean tragadas por el suelo
para darle vida tan siquiera
a una pequeña planta
y que la luz del sol le dé calor
por primera vez
al rocío de su renacimiento,
y que sus raíces taladren profundo
en la piel gris de su tumba,
aunque su sacrificio nunca sea recordado
él sabrá que su esencia
volverá a la estirpe rural
de la cual fue arrancado.
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