abcd
Poeta adicto al portal
Me he emborrachado de crepúsculo,
de pensar en un crepúsculo jurásico,
como un devenir provisorio para un mañana sin ayeres de papel.
Tengo una astenia insobornable,
no hay caricia, no hay beso, no hay silencio que me aconseje bien o mal,
o me lleve a decidir que hacer, que no hacer.
Puede que sea cierto eso de que la voz calma la razón,
puede que escribir desde adentro solo sea un desorden por no saber actuar,
interpretar, oxidar el cañón de los sueños y su metástasis de nunca acabar.
Cada vez que alguien se va, algo de mi se va también.
Somos un pedazo de un todo que no termina nunca de florecer.
Nos queda un hueco de luz oscura, para invitar a las calles,
a los rumores, a los pasos que el nuevo ángel ya no va a caminar.
De verdad quisiera emborrachar el alma y el resto de piel con un crepúsculo,
estar absorto del cielo y la tierra, y perdido, inútil, inservible de tiempo,
quedar olvidado y al fin poder olvidar que en el fondo es bueno, es tierno, es dulce recordar.
de pensar en un crepúsculo jurásico,
como un devenir provisorio para un mañana sin ayeres de papel.
Tengo una astenia insobornable,
no hay caricia, no hay beso, no hay silencio que me aconseje bien o mal,
o me lleve a decidir que hacer, que no hacer.
Puede que sea cierto eso de que la voz calma la razón,
puede que escribir desde adentro solo sea un desorden por no saber actuar,
interpretar, oxidar el cañón de los sueños y su metástasis de nunca acabar.
Cada vez que alguien se va, algo de mi se va también.
Somos un pedazo de un todo que no termina nunca de florecer.
Nos queda un hueco de luz oscura, para invitar a las calles,
a los rumores, a los pasos que el nuevo ángel ya no va a caminar.
De verdad quisiera emborrachar el alma y el resto de piel con un crepúsculo,
estar absorto del cielo y la tierra, y perdido, inútil, inservible de tiempo,
quedar olvidado y al fin poder olvidar que en el fondo es bueno, es tierno, es dulce recordar.