Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
SUEÑOS
En una realidad, digamos paralela,
te ajusto y te sustento;
me achato por los polos de la nada
e indago magnetismos sin vergüenza ni miedos.
Se hace una vida corta, entre estancias y esperas,
para cuadrar los cuerpos,
para acertar de lleno en las miradas
e instalarse sin prisas en un solo deseo.
¿Por qué siete sentidos y a una triste vuelta,
por qué desde un comienzo
me persigue la noche y siempre falta
el tiempo, el acomodo, la hora del recreo?
Una oportunidad, entre apuesta y apuesta,
para no quedar ciego
y perderse en la mínima ganancia
de soñar por soñar y de salir ileso.
No es suficiente un mundo para ver las estrellas
de todo el firmamento,
ni se le ve a la luna la otra cara;
aquella que se esconde de la noche y el sueño.
En una realidad, posiblemente en media,
te vivo y te retengo;
esa que espera, dulce entre las sábanas,
la frescura del mar y el calor de los besos.
En una realidad, digamos paralela,
te ajusto y te sustento;
me achato por los polos de la nada
e indago magnetismos sin vergüenza ni miedos.
Se hace una vida corta, entre estancias y esperas,
para cuadrar los cuerpos,
para acertar de lleno en las miradas
e instalarse sin prisas en un solo deseo.
¿Por qué siete sentidos y a una triste vuelta,
por qué desde un comienzo
me persigue la noche y siempre falta
el tiempo, el acomodo, la hora del recreo?
Una oportunidad, entre apuesta y apuesta,
para no quedar ciego
y perderse en la mínima ganancia
de soñar por soñar y de salir ileso.
No es suficiente un mundo para ver las estrellas
de todo el firmamento,
ni se le ve a la luna la otra cara;
aquella que se esconde de la noche y el sueño.
En una realidad, posiblemente en media,
te vivo y te retengo;
esa que espera, dulce entre las sábanas,
la frescura del mar y el calor de los besos.
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