Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
IXTAB, son tus ojos luces solitarias que se ahogan,
un mirar ausente y deshonroso de tus guerras,
que a la luz del alba avergonzados cierras,
al quebrar tu cuello colgando de la soga.
El suicidio alivia el dolor del alma y la memoria,
el culto oscuro, de la vergüenza y de la angustia,
cuando nace el sol, sobre las flores mustias,
la muerte no ha sido más que tu victoria.
IXTAB, si cava el pozo oscuro el llanto de la vida,
donde duerma eterna y desnuda, la que a luz le trajo,
salvaras la selva que llora por el tajo,
de amamantar estrellas y en el pecho heridas.
IXTAB diosa, tu piedad y calma es necesaria,
como el equilibrio en el monte de síih, k’aam .
un mirar ausente y deshonroso de tus guerras,
que a la luz del alba avergonzados cierras,
al quebrar tu cuello colgando de la soga.
El suicidio alivia el dolor del alma y la memoria,
el culto oscuro, de la vergüenza y de la angustia,
cuando nace el sol, sobre las flores mustias,
la muerte no ha sido más que tu victoria.
IXTAB, si cava el pozo oscuro el llanto de la vida,
donde duerma eterna y desnuda, la que a luz le trajo,
salvaras la selva que llora por el tajo,
de amamantar estrellas y en el pecho heridas.
IXTAB diosa, tu piedad y calma es necesaria,
como el equilibrio en el monte de síih, k’aam .
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