Alan Cuadrado
Poeta fiel al portal
Los días pasarán sin guardarte nombre,
resentir tu ritmo a mis inviernos lastres
El fin se vuelve al infinito del nunca inicio,
callar mis brazos que ansiarán curiosidad
La pasta que combina saliva con mis letras me aplasta,
afín condena, tu pena
No muestro dolencia pero abro mis ojos al resucitar la vivencia
Me tienes aquí sin sentirte, vestigio y testigo de no tener alma,
ese será tuyo para siempre
Lecciones de veneno y furia envejecen la piel,
oscurecen la sangre, revientan la calma
Enseñarme a vivir sin ninguna alternativa,
bendiciones día y noche carne mía
Siempre sazonas mis comidas,
alientas mis bebidas y ensordeces la vida
Te ostento en mis soledades,
condecoraciones en el santuario de mi regazo te aguardan
Anhelo después de la muerte visitarte,
antelar los pendientes en vasijas de oro y abrazarte como algodón
Me temo que la verdad que me agobia,
será el reencuentro y mi única charla milenaria
Tendrás que nombrar cada cual que extrañas de mí
Tendrás que reclamar lo no aprendido y vivirlo conmigo
Tendrás que recabar el reino eterno
Solo hoy dame una pista o por lo menos una señal de estar en lo correcto
Si no eres tú, si no estaré yo, entonces dime quien.
"cuando uno no tiene ningún peso corporal que tenga que cargar, puede ir, entonces, a gran velocidad por el aire" Josef Förster
resentir tu ritmo a mis inviernos lastres
El fin se vuelve al infinito del nunca inicio,
callar mis brazos que ansiarán curiosidad
La pasta que combina saliva con mis letras me aplasta,
afín condena, tu pena
No muestro dolencia pero abro mis ojos al resucitar la vivencia
Me tienes aquí sin sentirte, vestigio y testigo de no tener alma,
ese será tuyo para siempre
Lecciones de veneno y furia envejecen la piel,
oscurecen la sangre, revientan la calma
Enseñarme a vivir sin ninguna alternativa,
bendiciones día y noche carne mía
Siempre sazonas mis comidas,
alientas mis bebidas y ensordeces la vida
Te ostento en mis soledades,
condecoraciones en el santuario de mi regazo te aguardan
Anhelo después de la muerte visitarte,
antelar los pendientes en vasijas de oro y abrazarte como algodón
Me temo que la verdad que me agobia,
será el reencuentro y mi única charla milenaria
Tendrás que nombrar cada cual que extrañas de mí
Tendrás que reclamar lo no aprendido y vivirlo conmigo
Tendrás que recabar el reino eterno
Solo hoy dame una pista o por lo menos una señal de estar en lo correcto
Si no eres tú, si no estaré yo, entonces dime quien.
"cuando uno no tiene ningún peso corporal que tenga que cargar, puede ir, entonces, a gran velocidad por el aire" Josef Förster