Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
Desde Madrid al cielo,
en su claro amanecer,
en sus días de terciopelo,
y en sus tardes de oropel.
Desde Madrid, un desencuentro,
No hay mas ciego, que el que no quiere ver,
de Madrid un cielo, que para mi muy negro es.
Mi amor se fue desvaneciendo,
como se apaga una llama.
Una mañana, de mi se estaba despidiendo,
allá por la castellana.
Mi cielo no brilla, mi juicio se empaña,
Se fue una mañana, lejos de España,
De vacaciones decía,
y cuando volvía, todo cambiaba.
Aunque yo insistía en seguir como si nada.
No me quería quizás lo suficiente,
no se atrevía a luchar en mi batalla,
por un destino pendiente, y yo lo sabía,
pero ciego seguía sin importarme nada,
prefería vivir con mi ignorancia.
No quise ver lo solo que estaba,
y a mi corazón engañaba,
como si no pasara nada.
No busco ya ni cerca ni lejos,
simplemente ya no busco,
solo quedan reflejos,
de lo que una vez fue mi mundo,
un mundo, que para mi ya estaba completo.
Ya no me sirve un te quiero
que sin base me haga daño,
porque ya hace casi un año,
y aun no me recupero, y pese a lo que pase,
me está costando salir de este agujero.
Mi corazón debilitado,
por ti aun llora,
y Madrid, aún me da respeto,
por eso no puedo evitar mantenerme lejos,
y evitarlo en cuanto puedo.
Por tantos buenos y malos recuerdos
en su cielo traicionero,
que fue testigo de nuestros besos,
y de nuestros primeros te quiero.
Quizás en otra patria,
dejaría de estar ciego,
Pero yo soy madrileño,
y no cederé en mi empeño,
porque así llegará desde Madrid al cielo.
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