Ismael López
Poeta recién llegado
Ese recuerdo que se abisma a un pozo
colmado de nada y sombra,
de nada y vacío,
siempre regresa, siempre brama.
Y como un bisturí que descubre las entrañas
nos desnuda,
lentamente,
dejándonos como un gato raquítico
en busca migajas,
ansiosos de olvido,
temerosos de mañana.
Son secretos,
solo susurros inconfesables,
de un bosque decrépito
y ajeno al edicto de los relojes.
Graznidos lejanos de cuervos hambrientos,
recluidos, exigentes de libertad,
anhelantes de un cielo despejado,
pero temerosos para volar.
colmado de nada y sombra,
de nada y vacío,
siempre regresa, siempre brama.
Y como un bisturí que descubre las entrañas
nos desnuda,
lentamente,
dejándonos como un gato raquítico
en busca migajas,
ansiosos de olvido,
temerosos de mañana.
Son secretos,
solo susurros inconfesables,
de un bosque decrépito
y ajeno al edicto de los relojes.
Graznidos lejanos de cuervos hambrientos,
recluidos, exigentes de libertad,
anhelantes de un cielo despejado,
pero temerosos para volar.