Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El bosque tiene sonidos
Me adentré en aquel bosque
quería palpar el silencio,
encontré una gran roca
y en ella me acomodé.
De pronto vi una cascada
y su sonido escuché,
los abetos con el viento
sus hojas hacían caer.
Allí encontré otro sonido
que del bosque rescaté,
un riacho cristalino
en sus aguas me mojé.
El agua contra las piedras
a estas hacia rodar,
en sintonía perfecta
una orquesta celestial.
Algún animal perdido
salió gruñendo al azar,
para que pudieran verla
y salieran a buscar.
Entonces no había silencio
en el bosque natural,
solo oímos el sonido
que nos da la gran ciudad.
Ojala pudiéramos rescatar lo natural y apagar un poco el enloquecedor sonido que nos da la gran ciudad
Me adentré en aquel bosque
quería palpar el silencio,
encontré una gran roca
y en ella me acomodé.
De pronto vi una cascada
y su sonido escuché,
los abetos con el viento
sus hojas hacían caer.
Allí encontré otro sonido
que del bosque rescaté,
un riacho cristalino
en sus aguas me mojé.
El agua contra las piedras
a estas hacia rodar,
en sintonía perfecta
una orquesta celestial.
Algún animal perdido
salió gruñendo al azar,
para que pudieran verla
y salieran a buscar.
Entonces no había silencio
en el bosque natural,
solo oímos el sonido
que nos da la gran ciudad.
Ojala pudiéramos rescatar lo natural y apagar un poco el enloquecedor sonido que nos da la gran ciudad