Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Guardamos un tesoro
que palpita y en el que
de una manera u otra
nos vemos abocados
a defender.
Esa llaga nos conduce
a transigir ante las violencias
que intentan castigar el robo de la llama.
Las cartas sucios sobres de anhelación
drenan amor reseco.
Para medrar en los campos de batalla de la vida.
No hay tregua para rehacernos de los fracasos oscilantes del jugador.
En los juegos de mesa de la realidad.
Los disturbios de las ruletas,
mastican la suerte prendida
de inaniciones y combas
el póker de hienas Sobornando el dolor insecto de la sangre.
No deja de mentirnos.
que palpita y en el que
de una manera u otra
nos vemos abocados
a defender.
Esa llaga nos conduce
a transigir ante las violencias
que intentan castigar el robo de la llama.
Las cartas sucios sobres de anhelación
drenan amor reseco.
Para medrar en los campos de batalla de la vida.
No hay tregua para rehacernos de los fracasos oscilantes del jugador.
En los juegos de mesa de la realidad.
Los disturbios de las ruletas,
mastican la suerte prendida
de inaniciones y combas
el póker de hienas Sobornando el dolor insecto de la sangre.
No deja de mentirnos.
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