Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
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La madre que nos parió
casi lo hizo a la vez;
yo cincuenta años, tu veintitrés.
Ahora me río,
pero yo quería un “Testarossa”.
Lo único que logré
es que fueras roja
¡Ya ves!;
me convencieron en casa
de que para el negocio irías bien.
Y fuiste y fui y somos;
yo tus manos, tú mis pies.
Con el tiempo cerré la empresa,
vendí el camión un año después
y al día de hoy
tú y yo seguimos juntos,
a todo tren.
Nos libró la suerte de los achaques,
de las fugas, del estrés,
de correr sin tener prisa
y más de cien.
Tú transportas mi mundo,
yo te llevo hasta él.
Y ahora dirán ustedes,
¿poema de amor para una Vannette?
Pues sí,
qué quieren que les diga…
¡Ay, si hubieses sido mujer!
Jajajajaja ¡Me ha encantado!, bueno el Testarrosa tampoco estaba tan mal pero seguro que con la Vannette tenías más espacio y has podido hacer muchas más cosas sin temor a que se dañe.
Muy original en todos los sentidos, invita a imaginar un poco más la personalidad del chofer.
Un abrazote Alonso.
Cariños