Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
El suspiro de la noche traía un llanto diferente
pues siempre oí los alaridos del sauce de enfrente.
Aquel que día y noche sollozaba llorón como siempre
mas estos quejidos llamaron mi atención.
Eran de una mujer llorando con profundo dolor
errante y vagabunda inundaba las calles con sus gritos y penas.
En una noche de oscuras nieblas salí a ver quién era
camine y aun entre las nubes se asomaba la luna llena.
Así te vi... de luto aunque radiante
rizos lisos escarlatas contrastando el negro que te vestía
quede observando tu palidez y en tu cabello pelirrojo me perdía.
Me dijiste con una mirada: 'no ves que también lloro?'
un sudor frio por el escalofrío bajaba por mi rostro.
Entonces recordé aquel llanto atípico que me llevo aquel lugar
advertí que no eras tú... era alguien más?
Con voz quebrantada y tenue dijiste: 'shist... ella llora y lamenta a sus hijos perdidos'
y volvieron los llantos a inundar el aire que se hizo más frio.
Pregunte quien eras y respondiste con un gemido
rompiste en llanto repitiendo con la voz lo que con tus ojos me habías dicho:
'No ves que yo también lloro? También tengo mi castigo'
Era la llorona del cuento aquel quien seguía su perenne condena
teñir el aire de espanto y dolor lamentando que sus niños murieran.
Y tú? Si..lo vi... también llorabas... llorona que sufría al ver que el amor allí yacía.
Sin darme cuenta, después de mucho andar...
ya no estabas tú, y tampoco escuchaba a la llorona llorar más.
Entonces oí al sauce decir:
'Ahora entiendes porque siempre lloro?'
Comencé a llorar yo... llorona de cabellos rojos
sin saber porque... sin entenderlo muy bien.
Lloraba recordando a la llorona y el espanto de su llanto
y recordando tus ojos tan llenos de tragedia y tormento
llorando con las flores de aquel campo santo.
Reniel Floyer - Paraguay
pues siempre oí los alaridos del sauce de enfrente.
Aquel que día y noche sollozaba llorón como siempre
mas estos quejidos llamaron mi atención.
Eran de una mujer llorando con profundo dolor
errante y vagabunda inundaba las calles con sus gritos y penas.
En una noche de oscuras nieblas salí a ver quién era
camine y aun entre las nubes se asomaba la luna llena.
Así te vi... de luto aunque radiante
rizos lisos escarlatas contrastando el negro que te vestía
quede observando tu palidez y en tu cabello pelirrojo me perdía.
Me dijiste con una mirada: 'no ves que también lloro?'
un sudor frio por el escalofrío bajaba por mi rostro.
Entonces recordé aquel llanto atípico que me llevo aquel lugar
advertí que no eras tú... era alguien más?
Con voz quebrantada y tenue dijiste: 'shist... ella llora y lamenta a sus hijos perdidos'
y volvieron los llantos a inundar el aire que se hizo más frio.
Pregunte quien eras y respondiste con un gemido
rompiste en llanto repitiendo con la voz lo que con tus ojos me habías dicho:
'No ves que yo también lloro? También tengo mi castigo'
Era la llorona del cuento aquel quien seguía su perenne condena
teñir el aire de espanto y dolor lamentando que sus niños murieran.
Y tú? Si..lo vi... también llorabas... llorona que sufría al ver que el amor allí yacía.
Sin darme cuenta, después de mucho andar...
ya no estabas tú, y tampoco escuchaba a la llorona llorar más.
Entonces oí al sauce decir:
'Ahora entiendes porque siempre lloro?'
Comencé a llorar yo... llorona de cabellos rojos
sin saber porque... sin entenderlo muy bien.
Lloraba recordando a la llorona y el espanto de su llanto
y recordando tus ojos tan llenos de tragedia y tormento
llorando con las flores de aquel campo santo.
Reniel Floyer - Paraguay
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