Sín título

Joanna Meminger

Dostet darum.
No seré un libro abierto. Soy de esos libros que cuesta mucho leer. Largo, un tanto tedioso, pero con un mensaje que pocos entienden.
No soy un alma desechable, quizás precisa más atención de la normal.
Tampoco pretendo que todos me comprendan. Con unos pocos me es suficiente, mientras esos pocos me llenen el alma de regocijo.
Cada uno sabrá como leerme si así lo quiere. Algunos no se conformarán con ver la portada, y me dejarán nuevamente en el estante. Otros, atrevidos, querrán leer las primeras páginas. Pero sólo las leerán si yo lo permito.
Las primeras hojas son las que más duelen, las que generan más lágrimas. Los valientes que logran comprender esas líneas, quizás tengan derecho a seguir leyéndome.
Pero, ante quien intente romper los esquemas y los párrafos, cerraré mis tapas con tal fuerza, que no dejaré que esa persona vuelva a entrar, porque ya no se lo merece. Quien ya me ha hecho sufrir y llorar, creo que no tiene consciencia de lo que está leyendo.
Mis hojas se escriben con vivencias buenas y no tan buenas; con lágrimas demasiado saladas para mi gusto.
Aquel que intente escribir con sangre entre mis tapas, no tendrá el privilegio de protagonizar, (aunque sea en segundo plano), mi historia.
Lo que nadie aún conoce, y yo tampoco he tenido el placer de conocer, es la contratapa. A medida que voy escribiendo ese libro, la tapa trasera va tomando forma, porque no la escribo yo, la va escribiendo la vida por mí.
Cuando el hilo que me mantiene en pie en este mundo, se corte, recién en ese instante, la contratapa será visible. No para mí, porque ya no estaré, pero para el resto de la gente que tuvo la valentía de leerme, conocerme y quererme tal cual fui.

Joanna Meminger
 
No seré un libro abierto. Soy de esos libros que cuesta mucho leer. Largo, un tanto tedioso, pero con un mensaje que pocos entienden.
No soy un alma desechable, quizás precisa más atención de la normal.
Tampoco pretendo que todos me comprendan. Con unos pocos me es suficiente, mientras esos pocos me llenen el alma de regocijo.
Cada uno sabrá como leerme si así lo quiere. Algunos no se conformarán con ver la portada, y me dejarán nuevamente en el estante. Otros, atrevidos, querrán leer las primeras páginas. Pero sólo las leerán si yo lo permito.
Las primeras hojas son las que más duelen, las que generan más lágrimas. Los valientes que logran comprender esas líneas, quizás tengan derecho a seguir leyéndome.
Pero, ante quien intente romper los esquemas y los párrafos, cerraré mis tapas con tal fuerza, que no dejaré que esa persona vuelva a entrar, porque ya no se lo merece. Quien ya me ha hecho sufrir y llorar, creo que no tiene consciencia de lo que está leyendo.
Mis hojas se escriben con vivencias buenas y no tan buenas; con lágrimas demasiado saladas para mi gusto.
Aquel que intente escribir con sangre entre mis tapas, no tendrá el privilegio de protagonizar, (aunque sea en segundo plano), mi historia.
Lo que nadie aún conoce, y yo tampoco he tenido el placer de conocer, es la contratapa. A medida que voy escribiendo ese libro, la tapa trasera va tomando forma, porque no la escribo yo, la va escribiendo la vida por mí.
Cuando el hilo que me mantiene en pie en este mundo, se corte, recién en ese instante, la contratapa será visible. No para mí, porque ya no estaré, pero para el resto de la gente que tuvo la valentía de leerme, conocerme y quererme tal cual fui.

Joanna Meminger

Pues para mi es un placer leerte y conocerte un poco a través de tus bellas y sentidas letras como las que acabas de dejar.¿título?
A la libre imaginación pero si yo tuviera que poner algo pondría...Mi yo en mi libro.
Buenísima narración Joanna.
Cordial saludo
 

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