Abrahám Emilio
Emilio.
Eran cuatro amigos
tras una década de separación
eran tres alegres, uno afligido
tres contentos, uno sin cura sin emoción.
Una década posterior al colegio
sabían gozar de la vida sus privilegios
entres chácharas absurdas
sus triunfos, olvidándose sus fracasos
en medio de apodos, quebrantos y burlas
sus pecados encerrados en pequeños frascos.
Después del recóndito reencuentro
luego de diez años de separación
Jurábanse jamás olvidar ese momento
pactando una próxima reunión.
- ¡Tomemos alcohol y luego película erótica¡
- ¡no, mejor cerveza amigos¡
era este día especial, agradable y estrambótica
a tantos años y de vicios, tres eran los mismos.
Gabriel de ropa apolillada no sonreía
propuso la idea de contar sus vidas
respiraron hondo y con alivio acataron la idea
se sentaron para poder hablar.
Gabriel dijo: empiecen, yo prefiero callar
escuchare atento, hablen que empiece la faena.
Habló el primero algo romántico
“pues yo, estoy casado y soy rico
y no me lisonjeo amigos míos
era pobre, el dinero se iba cual río
solo tengo amigos, ningún arisco
La pobreza era excusa
ahora me aman todos
el dinero todo mal expulsa
ahora vivo feliz y cómodo
mis hijos son pequeños
y le doy los mejores juguetes
cada día parece navideño
y percibo el humo de los cohetes
no puedo negar, gracias al dinero
soy feliz, todo es bello”.
El segundo amigo de rostro risueño habló:
“yo no tengo profesión, pero gano a la vida
gano mi dinero y en honradez
manejo un carro que me da comida
reniego por lentitud, pues amo la rapidez
pero soy feliz, tengo miles de mujeres
todas aman mi lengua convincente y de mentira
en pocos años aprendí a conquistar
no hay mujer a quien no pueda enamorar
Paso confiado a cualquier cantina
escucho en la rock-ola cualquier canción
porque las canciones me atinan
enamorar alimenta mi autoestima
porque siempre seré
un capullo de rosa, el conquistador.”
“Yo trabajo en una fábrica - habló el tercero –
y soy el empleado del mes
casi un gerente por mi esmero
me aumentan el sueldo, gano como tres
soy el alma, cerebro de la compañía
soy luz del sendero; indispensable
sin mi nada funcionaria
pienso renunciar pero el ambiente es agradable
No me quejo, es justo la vida
estoy comprometido y no sé
qué es carencia, qué es pobreza
derrocho dinero que no se termina
quizá nada alimente la tristeza
soy feliz, afortunado como ustedes
vengan a mi hogar y verán mis bienes
por eso les repito soy feliz.”
Gabriel entre su agobio escuchó atento
escuchó toda la felicidad con descontento
se puso una mano al pecho y sin poder respirar
rehén de la vida y no como ellos
no quiso guardarse nada, ni siquiera callar
y trató de ser lo más sincero
se armó de valor y empezó a hablar:
“yo no soy feliz amigos, soy de hielo
perdí lo que mas quiero
carezco de mujer, carro y dinero
les contaré desde un principio
soy un solitario que sufre en rimas
no me importa si me vuelvo conspicuo
solo les diré que llevo penas encima
Yace un año que perdí a mi mujer
la que amé como loco desde niñez
iba a tener un hijo mío, se cruzó la viudez
todo ese tiempo estuve solo
me enfermé de depresión y del corazón
un golpe gigante que nadie sintió
extraño su risa, su cariño empalagador
y esta débil mi corazón casi no resiste
perdí mi vida, trabajo y la ilusión
y para mi vida y viudez, cura no existe
Envidio su dicha, yo pierdo mi vida, mi salud
y tal vez hoy me vean en un ataúd
cuando enfermé, ninguno me visitó
ninguna lámpara de sus ojos me vio, es mentira
nadie de ustedes caerme al vació vio
y en mi viudez, la resignación jamas llegó
para mi mal no existe medicina
soy desafortunado, mi vida flasco y trunco
y ya casi camino al sepulcro
Aunque sea una llamada de por medio
pero su ingratitud amigos, no tiene remedio
yo agonizando en el suelo y solo
llorando en la miseria tempestades
nunca pensé en sus triunfos sino sus maldades
Estaba postrado en una cama
no había esa medicina que sana
débil y casi muerto me daban de comer en la boca
era la escasez, sin dinero
sin consuelo, no existe una pastilla
solo acumulé penas y mi cabeza se aloca
no tengo a nadie y mi mujer no está viva
No estoy viviendo ni estoy feliz
siento arder una herida sin cicatriz
que sin evitarlo no se cierra
y el dolor más y más se aferra
¿Por qué amigos nunca me visitaron?
¿por qué por mí, su amigo, se olvidaron?
ignoran mi viudez, mi mal es terminal
¿por qué no me dieron un granito de consuelo?
no tengo salud estoy agonizando: un desastre
ella fue mi fortaleza y lo primero
y la amo como hoy y como antes
Arrastro como cadena esta enfermedad
voy a morir, tal vez hoy, de verdad
llévense todo de mí excepto mi reproche
a pesar de ello, amigos los añoro
son el abrigo de otoño...
casi no siento latir mi corazón fantoche
Qué bueno compañeros
que sean felices, no los noto sinceros
muerto en vida y con fervor
rezo por ustedes, jamás se olviden de un amigo
apiádense de mi dolor
aunque mañana ya no esté vivo.
Observen mi delgadez extrema
miren mi ropa de pordiosero
no soy el de antes, pero sí sincero
observen mi espíritu flácido que enferma
felices porque no sufren mi tristeza
infeliz yo, enfermo del corazón sin medicina
felices porque su vida hoy no termina”.
Gabriel calló y lloró tanto
ya no podía continuar, palabras de santo
sus amigos entendieron el dolor ajeno
les tocó el corazón humano y débil.
Gabriel no pudo estar sereno
cayó al piso, cerró los ojos taciturnos
murió allí, y sin aliento no pudo revivir
y murió al final de su turno
y después de esas frases
de sus amigos y la vida se pudo despedir.
tras una década de separación
eran tres alegres, uno afligido
tres contentos, uno sin cura sin emoción.
Una década posterior al colegio
sabían gozar de la vida sus privilegios
entres chácharas absurdas
sus triunfos, olvidándose sus fracasos
en medio de apodos, quebrantos y burlas
sus pecados encerrados en pequeños frascos.
Después del recóndito reencuentro
luego de diez años de separación
Jurábanse jamás olvidar ese momento
pactando una próxima reunión.
- ¡Tomemos alcohol y luego película erótica¡
- ¡no, mejor cerveza amigos¡
era este día especial, agradable y estrambótica
a tantos años y de vicios, tres eran los mismos.
Gabriel de ropa apolillada no sonreía
propuso la idea de contar sus vidas
respiraron hondo y con alivio acataron la idea
se sentaron para poder hablar.
Gabriel dijo: empiecen, yo prefiero callar
escuchare atento, hablen que empiece la faena.
Habló el primero algo romántico
“pues yo, estoy casado y soy rico
y no me lisonjeo amigos míos
era pobre, el dinero se iba cual río
solo tengo amigos, ningún arisco
La pobreza era excusa
ahora me aman todos
el dinero todo mal expulsa
ahora vivo feliz y cómodo
mis hijos son pequeños
y le doy los mejores juguetes
cada día parece navideño
y percibo el humo de los cohetes
no puedo negar, gracias al dinero
soy feliz, todo es bello”.
El segundo amigo de rostro risueño habló:
“yo no tengo profesión, pero gano a la vida
gano mi dinero y en honradez
manejo un carro que me da comida
reniego por lentitud, pues amo la rapidez
pero soy feliz, tengo miles de mujeres
todas aman mi lengua convincente y de mentira
en pocos años aprendí a conquistar
no hay mujer a quien no pueda enamorar
Paso confiado a cualquier cantina
escucho en la rock-ola cualquier canción
porque las canciones me atinan
enamorar alimenta mi autoestima
porque siempre seré
un capullo de rosa, el conquistador.”
“Yo trabajo en una fábrica - habló el tercero –
y soy el empleado del mes
casi un gerente por mi esmero
me aumentan el sueldo, gano como tres
soy el alma, cerebro de la compañía
soy luz del sendero; indispensable
sin mi nada funcionaria
pienso renunciar pero el ambiente es agradable
No me quejo, es justo la vida
estoy comprometido y no sé
qué es carencia, qué es pobreza
derrocho dinero que no se termina
quizá nada alimente la tristeza
soy feliz, afortunado como ustedes
vengan a mi hogar y verán mis bienes
por eso les repito soy feliz.”
Gabriel entre su agobio escuchó atento
escuchó toda la felicidad con descontento
se puso una mano al pecho y sin poder respirar
rehén de la vida y no como ellos
no quiso guardarse nada, ni siquiera callar
y trató de ser lo más sincero
se armó de valor y empezó a hablar:
“yo no soy feliz amigos, soy de hielo
perdí lo que mas quiero
carezco de mujer, carro y dinero
les contaré desde un principio
soy un solitario que sufre en rimas
no me importa si me vuelvo conspicuo
solo les diré que llevo penas encima
Yace un año que perdí a mi mujer
la que amé como loco desde niñez
iba a tener un hijo mío, se cruzó la viudez
todo ese tiempo estuve solo
me enfermé de depresión y del corazón
un golpe gigante que nadie sintió
extraño su risa, su cariño empalagador
y esta débil mi corazón casi no resiste
perdí mi vida, trabajo y la ilusión
y para mi vida y viudez, cura no existe
Envidio su dicha, yo pierdo mi vida, mi salud
y tal vez hoy me vean en un ataúd
cuando enfermé, ninguno me visitó
ninguna lámpara de sus ojos me vio, es mentira
nadie de ustedes caerme al vació vio
y en mi viudez, la resignación jamas llegó
para mi mal no existe medicina
soy desafortunado, mi vida flasco y trunco
y ya casi camino al sepulcro
Aunque sea una llamada de por medio
pero su ingratitud amigos, no tiene remedio
yo agonizando en el suelo y solo
llorando en la miseria tempestades
nunca pensé en sus triunfos sino sus maldades
Estaba postrado en una cama
no había esa medicina que sana
débil y casi muerto me daban de comer en la boca
era la escasez, sin dinero
sin consuelo, no existe una pastilla
solo acumulé penas y mi cabeza se aloca
no tengo a nadie y mi mujer no está viva
No estoy viviendo ni estoy feliz
siento arder una herida sin cicatriz
que sin evitarlo no se cierra
y el dolor más y más se aferra
¿Por qué amigos nunca me visitaron?
¿por qué por mí, su amigo, se olvidaron?
ignoran mi viudez, mi mal es terminal
¿por qué no me dieron un granito de consuelo?
no tengo salud estoy agonizando: un desastre
ella fue mi fortaleza y lo primero
y la amo como hoy y como antes
Arrastro como cadena esta enfermedad
voy a morir, tal vez hoy, de verdad
llévense todo de mí excepto mi reproche
a pesar de ello, amigos los añoro
son el abrigo de otoño...
casi no siento latir mi corazón fantoche
Qué bueno compañeros
que sean felices, no los noto sinceros
muerto en vida y con fervor
rezo por ustedes, jamás se olviden de un amigo
apiádense de mi dolor
aunque mañana ya no esté vivo.
Observen mi delgadez extrema
miren mi ropa de pordiosero
no soy el de antes, pero sí sincero
observen mi espíritu flácido que enferma
felices porque no sufren mi tristeza
infeliz yo, enfermo del corazón sin medicina
felices porque su vida hoy no termina”.
Gabriel calló y lloró tanto
ya no podía continuar, palabras de santo
sus amigos entendieron el dolor ajeno
les tocó el corazón humano y débil.
Gabriel no pudo estar sereno
cayó al piso, cerró los ojos taciturnos
murió allí, y sin aliento no pudo revivir
y murió al final de su turno
y después de esas frases
de sus amigos y la vida se pudo despedir.
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