E
Edith Elvira Colqui Rojas
Invitado
LA CHICA DE ROJO (relato romántico misterioso)
Como todas las tardes Juan Torres se va a trabajar a su oficina de la Av. Abancay en Lima. Camina muy aprisa pues se le hace tarde, cruza la acera de enfrente y ya casi llegando al edificio donde trabaja se percata de la presencia de una bella mujer, con un vestido rojo provocativo y una silueta exuberante. Juan la queda mirando anonadado, ella al sentir su mirada, le clava sus bellos ojos azules y voltea presurosa y sigue su camino.
Juan se ha quedado prendado de su belleza y por curiosidad o por instinto decide seguirla.
La mujer luego de cruzar varias aceras, ingresa a un edificio, Juan no le pierde el rastro. La mujer baja por unas escaleras aun garaje subterráneo.
_ ¿Quién será esta mujer misteriosa y hacia dónde irá?
-Estaba pensando esto, mientras la seguía y de pronto observa que la mujer se acerca a un auto plomo y saca de él, una enorme bolsa, que la pone en el piso y va sacando extraños objetos: Unas lupas antiguas, dodecaedros romanos, un libro muy antiguo con letras desconocidas, y finalmente y lo que más le impresionó es ver que saca unas alas negras gigantes, que él no se explicaba, como entraron en ese costal. Juan no hace el mínimo ruido para observar su próximo movimiento. Mira entonces que se saca la parte superior del vestido y se incrusta las alas en la espalda, elevándose por los aires exhalando abundante humo negro por la boca. Preciso momento en que ella descubre la presencia extraña de Juan y le increpa _ ¡Quién eres tú?, ¿Qué haces aquí?- Juan muy nervioso contesta: “Bella dama quedé deslumbrado por tu belleza y te seguí"
_ Mortal necio ¿No sabes que la curiosidad mató al gato?, no existe mortal que luego de verme, haya quedado vivo_Juan entonces, aterrado y temblando le contesta : Es ci ...cierto se…señora p…pero cuando la belleza es grande, atrapa .
Logrando persuadir a la mujer quién le perdona la vida, pero a cambio le pide que todos los días baje al garaje subterráneo y le deje una bolsa de plumas de aves (Para cambiarse las plumas) y trozos de carne cruda para alimentarse.
Y es así, como Juan todos los días antes de llegar al trabajo, pasa por el garaje subterráneo y deja un costal de plumas bien amarradas y trozos de carne cruda que compra en el mercado, alimentado diariamente a este extraño ser, que nadie supo de dónde ni para qué vino al planeta tierra.
Quizás lo sepamos en otro capítulo de esta historia. (continuará...)
Como todas las tardes Juan Torres se va a trabajar a su oficina de la Av. Abancay en Lima. Camina muy aprisa pues se le hace tarde, cruza la acera de enfrente y ya casi llegando al edificio donde trabaja se percata de la presencia de una bella mujer, con un vestido rojo provocativo y una silueta exuberante. Juan la queda mirando anonadado, ella al sentir su mirada, le clava sus bellos ojos azules y voltea presurosa y sigue su camino.
Juan se ha quedado prendado de su belleza y por curiosidad o por instinto decide seguirla.
La mujer luego de cruzar varias aceras, ingresa a un edificio, Juan no le pierde el rastro. La mujer baja por unas escaleras aun garaje subterráneo.
_ ¿Quién será esta mujer misteriosa y hacia dónde irá?
-Estaba pensando esto, mientras la seguía y de pronto observa que la mujer se acerca a un auto plomo y saca de él, una enorme bolsa, que la pone en el piso y va sacando extraños objetos: Unas lupas antiguas, dodecaedros romanos, un libro muy antiguo con letras desconocidas, y finalmente y lo que más le impresionó es ver que saca unas alas negras gigantes, que él no se explicaba, como entraron en ese costal. Juan no hace el mínimo ruido para observar su próximo movimiento. Mira entonces que se saca la parte superior del vestido y se incrusta las alas en la espalda, elevándose por los aires exhalando abundante humo negro por la boca. Preciso momento en que ella descubre la presencia extraña de Juan y le increpa _ ¡Quién eres tú?, ¿Qué haces aquí?- Juan muy nervioso contesta: “Bella dama quedé deslumbrado por tu belleza y te seguí"
_ Mortal necio ¿No sabes que la curiosidad mató al gato?, no existe mortal que luego de verme, haya quedado vivo_Juan entonces, aterrado y temblando le contesta : Es ci ...cierto se…señora p…pero cuando la belleza es grande, atrapa .
Logrando persuadir a la mujer quién le perdona la vida, pero a cambio le pide que todos los días baje al garaje subterráneo y le deje una bolsa de plumas de aves (Para cambiarse las plumas) y trozos de carne cruda para alimentarse.
Y es así, como Juan todos los días antes de llegar al trabajo, pasa por el garaje subterráneo y deja un costal de plumas bien amarradas y trozos de carne cruda que compra en el mercado, alimentado diariamente a este extraño ser, que nadie supo de dónde ni para qué vino al planeta tierra.
Quizás lo sepamos en otro capítulo de esta historia. (continuará...)
Última edición por un moderador:
