Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Canto a la luna que llena
al sol que no resplandece
al cuerpo que me estremece
al pecado que condena
Canto a la bella que duerme
al que tiene su alma en paz
al rostro de la bondad
al que ríe y quiere verme
Canto al león que está herido
al tonto que sufre a solas
al monstruo que rompe olas
al amante que ha sufrido
Canto al crimen que envilece
al juez que implanta la pena
a la rubia, a la morena
al amor que en ellas crece
Canto a las flores del campo
a la tórtola risueña
a tus ojos linda isleña
al dueño de tus encantos
Canto al dolor de la muerte
al vientre que ha de crecer
al niño que veo nacer
al que abandona la suerte
Canto al hijo que me espera
al ciego que cruza el puente
al impávido indecente
al dolor y a la quimera
Canto a la madre divina
al guerrero gladiador
a la fuerza del amor
a la plaga que extermina
Canto a tu cuerpo encendido
a la sangre que lo llena
a la flor de la cayena
a tu jardín prohibido
Canto al temor y al suspenso
al barco que cruza el mar
a la isla que he de olvidar
y al amor que tanto pienso
al sol que no resplandece
al cuerpo que me estremece
al pecado que condena
Canto a la bella que duerme
al que tiene su alma en paz
al rostro de la bondad
al que ríe y quiere verme
Canto al león que está herido
al tonto que sufre a solas
al monstruo que rompe olas
al amante que ha sufrido
Canto al crimen que envilece
al juez que implanta la pena
a la rubia, a la morena
al amor que en ellas crece
Canto a las flores del campo
a la tórtola risueña
a tus ojos linda isleña
al dueño de tus encantos
Canto al dolor de la muerte
al vientre que ha de crecer
al niño que veo nacer
al que abandona la suerte
Canto al hijo que me espera
al ciego que cruza el puente
al impávido indecente
al dolor y a la quimera
Canto a la madre divina
al guerrero gladiador
a la fuerza del amor
a la plaga que extermina
Canto a tu cuerpo encendido
a la sangre que lo llena
a la flor de la cayena
a tu jardín prohibido
Canto al temor y al suspenso
al barco que cruza el mar
a la isla que he de olvidar
y al amor que tanto pienso