lesmo
Poeta veterano en el portal
Se abrió la noche solo para verte
e iluminó en el campo los senderos
con una extraña y mágica linterna
que le robaba oscuros a los cielos.
Los puntos luminosos de su manto
se vieron eclipsados con reflejos
de miles de cristales que brillaban
si el viento acariciaba tus cabellos.
Llegaste a descansar como si nunca
te hubieses reclinado en nuestro lecho
y el cuarto se llenó de melodías
compuestas con las notas de tu aliento.
Dormida te cubría de romances
escritos con la pluma de los sueños,
la tinta fue del negro aquel robado
y el cielo desde entonces mi tintero.
Acaso me olvidé de que gastaba
-perdida ya la cuenta de los versos-
las horas junto al río de la tinta
y en un instante estuvo amaneciendo.
e iluminó en el campo los senderos
con una extraña y mágica linterna
que le robaba oscuros a los cielos.
Los puntos luminosos de su manto
se vieron eclipsados con reflejos
de miles de cristales que brillaban
si el viento acariciaba tus cabellos.
Llegaste a descansar como si nunca
te hubieses reclinado en nuestro lecho
y el cuarto se llenó de melodías
compuestas con las notas de tu aliento.
Dormida te cubría de romances
escritos con la pluma de los sueños,
la tinta fue del negro aquel robado
y el cielo desde entonces mi tintero.
Acaso me olvidé de que gastaba
-perdida ya la cuenta de los versos-
las horas junto al río de la tinta
y en un instante estuvo amaneciendo.