marquelo
Negrito villero
El tiempo hace fuerza contra el viento.
Ya no pude llegar con toda la relojería en el bolsillo.
Una y otra vez repito el pestañeo
que aclamaba
ese instante blanco decorado con nosotros dos.
Así nos vimos bajo el bostezo atento de todos los ojos
que atisbaron en las celosías más ordenadas del incienso.
Algunos colores llegaron,
se sentaron encima de nosotros
bajo todas las inclinaciones que hicimos
imitando a los claveles.
Todo fue irrepetible en ese instante
y ese instante tomará -cuando el tiempo venza al viento-
la más grande estatura en mi cerebro.
No hay piel ni escamas.
Todo es sol en uno sin sombra.
Solo hay una escena filtrándose
cada vez que empuño un poco de cielo
y lo abro cuando llueve
pare vernos
nuevamente en ese instante.