∈ R
∈ ℝ se lee "pertenece a ℝ", el conjunto real.
El profeta con sus dogmas.
El poeta, con su lápiz,
planta efes y erres que vuelan
de lo ágil a lo frágil
y del útero* al frutero
(*Aviso al lector guerrero,
al navegante protestante:
no confundir con Lutero).
Puede que parezca fácil
describir la mandarina,
pero tiene sus matices:
¿Manda mucho? ¿Será china?
La alarma del alma armada
y el fuego del corazón
distinguen, sin medias tintas,
a renegado y traidor.
Su fin, su causa, su efecto,
su móvil (en modo avión)
son brechas claras y hondas
entre genio e impostor.
Uno escribe para el resto;
otro, sólo para él solo
(la clave que diferencia
al gran artista del loco).
El poeta, con su lápiz,
planta efes y erres que vuelan
de lo ágil a lo frágil
y del útero* al frutero
(*Aviso al lector guerrero,
al navegante protestante:
no confundir con Lutero).
Puede que parezca fácil
describir la mandarina,
pero tiene sus matices:
¿Manda mucho? ¿Será china?
La alarma del alma armada
y el fuego del corazón
distinguen, sin medias tintas,
a renegado y traidor.
Su fin, su causa, su efecto,
su móvil (en modo avión)
son brechas claras y hondas
entre genio e impostor.
Uno escribe para el resto;
otro, sólo para él solo
(la clave que diferencia
al gran artista del loco).