Aynek I

Mario Francisco LG

Un error en la Matrix
Aynek I
Por Andrés Amendizábal



Sentirme en sus faroles que castaños
navego descuidado vacilante,
del albo de su rostro al cual, errante,
pretendo adormecerme con los años.

Bordándote en mis dedos tus extraños
esbozos ante un tiempo tolerante;
poseso y casi cerca, fulminante,
que siento están volviéndose ermitaños.

Sentirme entre sus áureos rizos frágiles,
dulcísimos y vivos, redentores
vivaces, juveniles y del viento.

Sentirme entre sus besos, labios ágiles,
efluvio tempestuoso de clamores,
aurora de amoroso pensamiento.​
 
Un buen soneto amoroso Mario, me ha gustado el ritmo implantado donde veo que te has tomado la libertad de la palabra "áureos" (9º verso) de contarla como dos sílabas, al contrario que yo, que la cuento como tres, por llevar dos vocales fuertes juntas.
Un placer pasar por tu obra poética.
Un saludo cordial.
 
Aynek I
Por Andrés Amendizábal



Sentirme en sus faroles que castaños
navego descuidado vacilante,
del albo de su rostro al cual, errante,
pretendo adormecerme con los años.

Bordándote en mis dedos tus extraños
esbozos ante un tiempo tolerante;
poseso y casi cerca, fulminante,
que siento están volviéndose ermitaños.

Sentirme entre sus áureos rizos frágiles,
dulcísimos y vivos, redentores
vivaces, juveniles y del viento.

Sentirme entre sus besos, labios ágiles,
efluvio tempestuoso de clamores,
aurora de amoroso pensamiento.​
me sorprende de sobremanera volverte a leerte en este foro, siendo tú mi primer mentor e incitador a este tipo de poemas, creo que me es difícil objetar algo sobre tu escrito, pues lo veo muy bien pulido e enriquecedor por el tipo de lenguaje que usas, ya te dirán los maestros ,grato leerte de nuevo, en está composición encantadora, no sabes el gusto que me da, saluti, hasta pronto Andrés.
 
Última edición:
Exquisitos versos plenos de colorida ternura, maravilloso romanticismo y fluidez propia de un maestro. Un placer pasar por su magistral poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Última edición por un moderador:
Aynek I
Por Andrés Amendizábal



Sentirme en sus faroles que castaños
navego descuidado vacilante,
del albo de su rostro al cual, errante,
pretendo adormecerme con los años.

Bordándote en mis dedos tus extraños
esbozos ante un tiempo tolerante;
poseso y casi cerca, fulminante,
que siento están volviéndose ermitaños.

Sentirme entre sus áureos rizos frágiles,
dulcísimos y vivos, redentores
vivaces, juveniles y del viento.

Sentirme entre sus besos, labios ágiles,
efluvio tempestuoso de clamores,
aurora de amoroso pensamiento.​
Excelente soneto, estimado Mario, tiene mi Apto.
Un cordial saludo.
 

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