Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Llevaré la voz de tus recuerdos
cuando me marche…
Habrá en mi voz, en mi canto
en mi verso, en mi llanto
una brisa tuya.
Un poco de agua;
un poco de tu savia juvenil
en mi cuerpo, en mis libros.
Y me iré mudo
mordiendo el silencio
Infértil, angustiado.
Con un poco de calma
versearé luego al viento
tu himno, tu nombre
tu gusto, tu olor
que aún los llevo;
y que en tu ausencia,
la melancolía los traerá
como un susurro lejano,
imperioso, antiguo y mío.
Silencioso partiré.
Llevaré atadas a mi mente,
a mi cuerpo, a mi alma
tus materias;
y haré como mías
las armas del comercio,
para comprar mi aliento,
mi tumba y mi cuerpo
Rodrigo del Río
cuando me marche…
Habrá en mi voz, en mi canto
en mi verso, en mi llanto
una brisa tuya.
Un poco de agua;
un poco de tu savia juvenil
en mi cuerpo, en mis libros.
Y me iré mudo
mordiendo el silencio
Infértil, angustiado.
Con un poco de calma
versearé luego al viento
tu himno, tu nombre
tu gusto, tu olor
que aún los llevo;
y que en tu ausencia,
la melancolía los traerá
como un susurro lejano,
imperioso, antiguo y mío.
Silencioso partiré.
Llevaré atadas a mi mente,
a mi cuerpo, a mi alma
tus materias;
y haré como mías
las armas del comercio,
para comprar mi aliento,
mi tumba y mi cuerpo
Rodrigo del Río
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