Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Cazador de sueños
I
Sumpall*, al fin eres mía
Tu imagen rubicunda como un sueño,
viaja sobre cascadas de mil bosques.
Arde tu cuerpo en fuego, brillos, luces,
un vuelo alucinante surcas, alma.
Con esa vigorosa luz de luna
entre tus alas, calmas esta noche.
No eres día, tu espíritu es la noche.
Después que somnoliento queda el sueño
emprendes viaje, vuelas a la luna;
dejas atrás el soto, cruzas bosques.
Galopante furtiva, te alzas alma
dando vida a un montón de oscuras luces.
Alas al viento, pétalos y luces;
son lisonjas que vistes cuando es noche.
Es esa algarabía, joven alma
un suspiro de vida, trova en sueño.
Vivo deambulando por tus bosques
y te encuentro danzándole a la luna.
Voy tras tus pasos, égloga de luna,
con mi red virginal atrapa luces.
agazapado ahí tras crasos bosques
mi paciencia da frutos esa noche.
Eres mi ninfa. Náyade del sueño,
tu don es atrapar penas del alma.
Aflicción de mi espíritu sin alma,
que se adhirió feroz junto a la luna;
no encontré redención en mi agrio sueño.
Luciérnaga Sumpall ¡Dame tus luces!
¡Dame tu cuerpo cándido de noche!
para auscultar la luz de oscuros bosques.
Eres el santo grial entre los bosques,
que me lleva un suspiro sutil, alma.
Hoy beberé ambrosía de la noche,
al fin se irá tu magia, fatua luna
y me iluminaré con muchas luces;
pues un ser velará feliz mi sueño.
II
Joven cazador, hazme libre
¿Qué quieres cazador con este sueño?
¿Es que acaso no sabes? Esos bosques
perecerán marchitos sin mis luces
no habrán brotes, ni muérdagos en su alma.
Habrá solo tinieblas, pues la luna
negará su promesa en esta noche.
No más día ¿Me entiendes? Solo noche
La floresta será un perdido sueño
entre sombras pintadas por la luna.
Serán sombras ocultas entre bosques.
¿Por qué no me respondes, ser sin alma?
¿Para qué necesitas esas luces?
Y vino la quietud, se fueron luces;
la preciosa Sumpall, notó esa noche
una tranquilidad en esa alma
que recorrió dichosa tras su sueño,
volando entre praderas, entre bosques;
libre al fin del influjo de la luna.
Al despuntar el alba, sin la luna
el cazador alzó su par de luces
y al mirar por su puerta hacia los bosques
vio que permanecía allí la noche.
¿Qué has hecho usurpador, ladrón del sueño?
Has privado a mi campo de su alma.
Soy su vital sustento, yo soy alma;
me alimento con rayos de esa luna.
He visto tu pesar, tu amargo sueño
por eso cultivé allí mis luces.
y desde hoy tendrás en cada noche
un fecundo fulgor como mis bosques.
Bien, te liberaré sobre tus bosques,
pues tú candela alumbras toda mi alma
ahora vago libre por la noche
sin temor, o locura a la luna.
Te llevaré amada y a tus luces
cada vez que cabalgue por mi sueño.
Hoy sueño recorriendo pardos bosques
llevo mis luces mágicas con alma
rebosante de luna, tras la noche.
Rodrigo del Río
(Imágenes de la Web)¿Es que acaso no sabes? Esos bosques
perecerán marchitos sin mis luces
no habrán brotes, ni muérdagos en su alma.
Habrá solo tinieblas, pues la luna
negará su promesa en esta noche.
No más día ¿Me entiendes? Solo noche
La floresta será un perdido sueño
entre sombras pintadas por la luna.
Serán sombras ocultas entre bosques.
¿Por qué no me respondes, ser sin alma?
¿Para qué necesitas esas luces?
Y vino la quietud, se fueron luces;
la preciosa Sumpall, notó esa noche
una tranquilidad en esa alma
que recorrió dichosa tras su sueño,
volando entre praderas, entre bosques;
libre al fin del influjo de la luna.
Al despuntar el alba, sin la luna
el cazador alzó su par de luces
y al mirar por su puerta hacia los bosques
vio que permanecía allí la noche.
¿Qué has hecho usurpador, ladrón del sueño?
Has privado a mi campo de su alma.
Soy su vital sustento, yo soy alma;
me alimento con rayos de esa luna.
He visto tu pesar, tu amargo sueño
por eso cultivé allí mis luces.
y desde hoy tendrás en cada noche
un fecundo fulgor como mis bosques.
Bien, te liberaré sobre tus bosques,
pues tú candela alumbras toda mi alma
ahora vago libre por la noche
sin temor, o locura a la luna.
Te llevaré amada y a tus luces
cada vez que cabalgue por mi sueño.
Hoy sueño recorriendo pardos bosques
llevo mis luces mágicas con alma
rebosante de luna, tras la noche.
Rodrigo del Río
* Sumpall: Sílfide o náyade de los bosques australes Valdivianos (Chile). Nombre dado por el pueblo mapuches a seres elementales mágicos que cuidan manantiales, lagos y se dice que también los sueños.
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