Un paso es efímero como el día mismo,
dos pasos adentran en la brevedad de la noche,
con tres el Sol ya lejano murmulla su pesar.
Un, dos, tres, es el vals de la lluvia que llamea
la brava mar escupiendo sal de si,
izando cenizas al festín de las aves
y al engullir palomas dentro de sus fosas
aun resiste cabeceando contra fangosos litorales,
entristecida de haber aislado la tierra de si.
Muchos valientes han surcado su vientre
pocos han nadado en sus más abruptas delicadezas
y aun mas pocos sumergido en sus mas intensas fragancias,
pero está triste, nadie ya acaricia su lomo
le susurra trágicos sueños al oído
ni risueñas aventuras en éxtasis
que hagan chillar sus tormentos
y acallar su llanto, tan suave como la brisa.
¡Es que ya solo los truenos suenan!
Ni los grillos recuerdan su chirrido
ni las flores su dulce música
ni las estrellas su estruendo,
muda es ante su belleza
y sordos los ojos que la halagan
como buscando reflejos de su esplendor.
¡Esta celosa! Lo sé.
dos pasos adentran en la brevedad de la noche,
con tres el Sol ya lejano murmulla su pesar.
Un, dos, tres, es el vals de la lluvia que llamea
la brava mar escupiendo sal de si,
izando cenizas al festín de las aves
y al engullir palomas dentro de sus fosas
aun resiste cabeceando contra fangosos litorales,
entristecida de haber aislado la tierra de si.
Muchos valientes han surcado su vientre
pocos han nadado en sus más abruptas delicadezas
y aun mas pocos sumergido en sus mas intensas fragancias,
pero está triste, nadie ya acaricia su lomo
le susurra trágicos sueños al oído
ni risueñas aventuras en éxtasis
que hagan chillar sus tormentos
y acallar su llanto, tan suave como la brisa.
¡Es que ya solo los truenos suenan!
Ni los grillos recuerdan su chirrido
ni las flores su dulce música
ni las estrellas su estruendo,
muda es ante su belleza
y sordos los ojos que la halagan
como buscando reflejos de su esplendor.
¡Esta celosa! Lo sé.
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