joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
El vuelo izaste con el vestido azul
agitando suave las alas hacia el alba.
Atrás quedó la esencia de rosas
con un séquito de canoras avecillas
y vuelo de campanitas de cristal.
Los rieles de tu mirar quedaron vacíos
y ausente la sonrisa tierna y dulce.
Dejaron de titilar los candiles
en la obertura de una medianoche
para darle paso a la súbita penumbra.
Caminan con prisa los segundos
Para culminar primera vuelta al sol
dejando evidencia de un sueño frágil
en un manojo de crinejas agrisadas.
La fuente de gotas acres está reseca
Los esbozos de rocío están marchitos;
del arcón salen a flote los pañuelos
y con deseos de aprender a usarlos:
¡Hoy quiero llorar por ti!
agitando suave las alas hacia el alba.
Atrás quedó la esencia de rosas
con un séquito de canoras avecillas
y vuelo de campanitas de cristal.
Los rieles de tu mirar quedaron vacíos
y ausente la sonrisa tierna y dulce.
Dejaron de titilar los candiles
en la obertura de una medianoche
para darle paso a la súbita penumbra.
Caminan con prisa los segundos
Para culminar primera vuelta al sol
dejando evidencia de un sueño frágil
en un manojo de crinejas agrisadas.
La fuente de gotas acres está reseca
Los esbozos de rocío están marchitos;
del arcón salen a flote los pañuelos
y con deseos de aprender a usarlos:
¡Hoy quiero llorar por ti!