Extrañeza diamantina.

Anne_

I killed Bukowski.
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba
llena de alas rotas, alas de cucarachas rotas.
Madre, de mi lado tengo las encías desintegradas
y a Jesús metiéndome guías telefónicas en el trasero,
tu recuerdo lo llevo en la bulimia,
en la sangre vertida en el inodoro,
en el camino de las hormigas,
en el camino del arroz.
Padre, de mi lado tengo una bolsa plástica con tu sombra,
y a Jesús cimentando sus milagros de ultra derecha conservadora,
tu recuerdo lo llevo en los millones de espejos
que usé para secarme la cara,
en la picazón y los temblores,
en los silbidos desdentados,
y en todas aquellas cosas que la gente considera malas.
Hermanos, oh morir!
Llanto de pieles descuartizadas,
risas sobre vestidos divulgados,
sus recuerdos los llevo en la partición de mis piececes
y la decadencia de todas las cosas que la gente llama buenas.
Sentir que se canta para adentro, que se llueve sin cielo,
que se es la más completa extrañeza diamantina
provocando neón, provocando revistas de ropa
y psicosociales que le digan a la gente que debe rebelarse.
Y vuelvo a casa casi casi deshumanizada, binaria,
reportando cuadrados y líneas verdes,
desearía una mañana de esponjas,
donde el alba sea una zapatilla de orgullo
y mi rostro no flagele los ángulos inevitables.
Pero no hay más que sin embargos,
inconfundibles sin embargos
que vienen acribillando
los pliegues de lo que llaman mi poesía,
sin embargos que destilan
naves con aroma a rata sobre mis ojos,
oscuridades y un sinfín de aleluyas
y canciones de Marco Barrientos.
Y ya no quiero, ya no soporto más decibeles de nada,
ya me siento más pequeña que mi metro setenta y seis,
que las agujas y el pago por servicios,
que el fuego de mis oriones resoplándome
que alguna vez mañana
no podré arrancarme las incomodidades
y lanzárselas a los perros, y decir,
mientras mis linternas opacas se cierran
al son de los ruidos más mudos.
“Mamá, mamá, ya no tengo signos que te profanen,
decidle a papá, que ahora duermo
en frutas de terciopelo morado,
que ya no soy mala, que quiero volver a casa,
que tengo frío y hambre
y me duelen las piernas y los brazos y el cabello. ”


Valerie, de mi lado tengo dormiciones liquidas
azules con aroma a rata,
tu recuerdo lo llevo en cada mañana
que lanzo aires cansados a mi cabeza mafaldiana,
en las reverberaciones y saturaciones de la oscuridad,
en las orquídeas que dejas en el baño,
en el orden de los platos,
y en el cabello ciego que queda pendiendo
de la ventana al finalizar el verano,
mientras nocturna y parada frente al sol,
desprendo de mi garganta al único ser que he amado.​
 
Última edición:
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba
llena de alas rotas, alas de cucarachas rotas.
Madre, de mi lado tengo las encías desintegradas
y a Jesús metiéndome guías telefónicas en el trasero,
tu recuerdo lo llevo en la bulimia,
en la sangre vertida en el inodoro,
en el camino de las hormigas,
en el camino del arroz.
Padre, de mi lado tengo una bolsa plástica con tu sombra,
y a Jesús cimentando sus milagros de ultra derecha conservadora,
tu recuerdo lo llevo en los millones de espejos
que use para secarme la cara,
en la picazón y los temblores,
en los silbidos desdentados,
y en todas aquellas cosas que la gente considera malas.
Hermanos, oh morir!
Llanto de pieles descuartizadas,
risas sobre vestidos divulgados,
sus recuerdos los llevo en la partición de mis piececes
y la decadencia de todas las cosas que la gente llama buenas.
Sentir que se canta para adentro, que se llueve sin cielo,
que se es la más completa extrañeza diamantina
provocando neón, provocando revistas de ropa
y psicosociales que le digan a la gente que debe rebelarse.
Y vuelvo a casa casi casi deshumanizada, binaria,
reportando cuadrados y líneas verdes,
desearía una mañana de esponjas,
donde el alba sea una zapatilla de orgullo
y mi rostro no perjurie los ángulos inevitables.
Pero no hay más que sin embargos,
inconfundibles sin embargos
que vienen acribillando
los pliegues de lo que llaman mi poesía,
sin embargos que destilan
naves con aroma a rata sobre mis ojos,
oscuridades y un sinfín de aleluyas
y canciones de Marco Barrientos.
Y ya no quiero, ya no soporto más decibeles de nada,
ya me siento más pequeña que mi metro setenta y seis,
que las agujas y el pago por servicios,
que el fuego de mis oriones resoplándome
que alguna vez mañana
no podré arrancarme las incomodidades
y lanzárselas a los perros, y decir,
mientras mis linternas opacas se cierran
al son de los ruidos más mudos.
“Mamá, mamá, ya no tengo signos que te profanen,
decidle a papá, que ahora duermo
en frutas de terciopelo morado,
que ya no soy mala, que quiero volver a casa,
que tengo frío y hambre
y me duelen las piernas y los brazos y el cabello. ”


Valerie, de mi lado tengo dormiciones liquidas
azules con aroma a rata,
tu recuerdo lo llevo en cada mañana
que lanzo aires cansados a mi cabeza mafaldiana,
en las reverberaciones y saturaciones de la oscuridad,
en las orquídeas que dejas en el baño,
en el orden de los platos,
y en el cabello ciego que queda pendiendo
de la ventana al finalizar el verano,
mientras nocturna y parada frente al sol,
desprendo de mi garganta al único ser que he amado.​
Magnitud de obra que pariza el espacio. identidades sumegidas e ilimadas
que son como un deseo desposeido, residuos a evacuar los amores
temblorosos y las dudas. felicidades. luzyabsenta. magnifico.
 
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba
llena de alas rotas, alas de cucarachas rotas.
Madre, de mi lado tengo las encías desintegradas
y a Jesús metiéndome guías telefónicas en el trasero,
tu recuerdo lo llevo en la bulimia,
en la sangre vertida en el inodoro,
en el camino de las hormigas,
en el camino del arroz.
Padre, de mi lado tengo una bolsa plástica con tu sombra,
y a Jesús cimentando sus milagros de ultra derecha conservadora,
tu recuerdo lo llevo en los millones de espejos
que usé para secarme la cara,
en la picazón y los temblores,
en los silbidos desdentados,
y en todas aquellas cosas que la gente considera malas.
Hermanos, oh morir!
Llanto de pieles descuartizadas,
risas sobre vestidos divulgados,
sus recuerdos los llevo en la partición de mis piececes
y la decadencia de todas las cosas que la gente llama buenas.
Sentir que se canta para adentro, que se llueve sin cielo,
que se es la más completa extrañeza diamantina
provocando neón, provocando revistas de ropa
y psicosociales que le digan a la gente que debe rebelarse.
Y vuelvo a casa casi casi deshumanizada, binaria,
reportando cuadrados y líneas verdes,
desearía una mañana de esponjas,
donde el alba sea una zapatilla de orgullo
y mi rostro no flagele los ángulos inevitables.
Pero no hay más que sin embargos,
inconfundibles sin embargos
que vienen acribillando
los pliegues de lo que llaman mi poesía,
sin embargos que destilan
naves con aroma a rata sobre mis ojos,
oscuridades y un sinfín de aleluyas
y canciones de Marco Barrientos.
Y ya no quiero, ya no soporto más decibeles de nada,
ya me siento más pequeña que mi metro setenta y seis,
que las agujas y el pago por servicios,
que el fuego de mis oriones resoplándome
que alguna vez mañana
no podré arrancarme las incomodidades
y lanzárselas a los perros, y decir,
mientras mis linternas opacas se cierran
al son de los ruidos más mudos.
“Mamá, mamá, ya no tengo signos que te profanen,
decidle a papá, que ahora duermo
en frutas de terciopelo morado,
que ya no soy mala, que quiero volver a casa,
que tengo frío y hambre
y me duelen las piernas y los brazos y el cabello. ”


Valerie, de mi lado tengo dormiciones liquidas
azules con aroma a rata,
tu recuerdo lo llevo en cada mañana
que lanzo aires cansados a mi cabeza mafaldiana,
en las reverberaciones y saturaciones de la oscuridad,
en las orquídeas que dejas en el baño,
en el orden de los platos,
y en el cabello ciego que queda pendiendo
de la ventana al finalizar el verano,
mientras nocturna y parada frente al sol,
desprendo de mi garganta al único ser que he amado.​
Joder!!!...guapísimo el poema.Un saludo.
 
Pese a todo el cinismo, la vacuidad y el sarcasmo presente en esta vida, podemos ser más. Y si podemos, tenemos la responsabilidad de serlo. O eso creo yo. Mira los niños y las niñas: pueden estar pasando las peores condiciones, pero se las arreglan para soñar, ilusionar, imaginar y construir alegría... ¡y compartirla! Podemos ser más.

Te envío un saludo respetuoso, joven.
 
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba
llena de alas rotas, alas de cucarachas rotas.
Madre, de mi lado tengo las encías desintegradas
y a Jesús metiéndome guías telefónicas en el trasero,
tu recuerdo lo llevo en la bulimia,
en la sangre vertida en el inodoro,
en el camino de las hormigas,
en el camino del arroz.
Padre, de mi lado tengo una bolsa plástica con tu sombra,
y a Jesús cimentando sus milagros de ultra derecha conservadora,
tu recuerdo lo llevo en los millones de espejos
que usé para secarme la cara,
en la picazón y los temblores,
en los silbidos desdentados,
y en todas aquellas cosas que la gente considera malas.
Hermanos, oh morir!
Llanto de pieles descuartizadas,
risas sobre vestidos divulgados,
sus recuerdos los llevo en la partición de mis piececes
y la decadencia de todas las cosas que la gente llama buenas.
Sentir que se canta para adentro, que se llueve sin cielo,
que se es la más completa extrañeza diamantina
provocando neón, provocando revistas de ropa
y psicosociales que le digan a la gente que debe rebelarse.
Y vuelvo a casa casi casi deshumanizada, binaria,
reportando cuadrados y líneas verdes,
desearía una mañana de esponjas,
donde el alba sea una zapatilla de orgullo
y mi rostro no flagele los ángulos inevitables.
Pero no hay más que sin embargos,
inconfundibles sin embargos
que vienen acribillando
los pliegues de lo que llaman mi poesía,
sin embargos que destilan
naves con aroma a rata sobre mis ojos,
oscuridades y un sinfín de aleluyas
y canciones de Marco Barrientos.
Y ya no quiero, ya no soporto más decibeles de nada,
ya me siento más pequeña que mi metro setenta y seis,
que las agujas y el pago por servicios,
que el fuego de mis oriones resoplándome
que alguna vez mañana
no podré arrancarme las incomodidades
y lanzárselas a los perros, y decir,
mientras mis linternas opacas se cierran
al son de los ruidos más mudos.

“Mamá, mamá, ya no tengo signos que te profanen,
decidle a papá, que ahora duermo
en frutas de terciopelo morado,
que ya no soy mala, que quiero volver a casa,
que tengo frío y hambre
y me duelen las piernas y los brazos y el cabello. ”


Valerie, de mi lado tengo dormiciones liquidas
azules con aroma a rata,
tu recuerdo lo llevo en cada mañana
que lanzo aires cansados a mi cabeza mafaldiana,
en las reverberaciones y saturaciones de la oscuridad,
en las orquídeas que dejas en el baño,
en el orden de los platos,
y en el cabello ciego que queda pendiendo
de la ventana al finalizar el verano,
mientras nocturna y parada frente al sol,
desprendo de mi garganta al único ser que he amado.
Querida Valerie,
yo soy un amante de los poemas breves,
es decir de esos poemas de fácil comprensión que dicen mucho...
con muy poco,
los tuyos como este que acabo de leer son tan largos
que me canso de leer tus escritos,
si Luzyabsenta dice que es una pequeña gran obra literaria
yo no me voy a oponer a su comentario
pues son tantos los poemas calificados como magníficos
por esta persona hacia mis poemas
que no puedo contradecirla,
pero si quiero decirte una cosa,
cuando tenga tiempo y ganas lo volveré a leer
aunque me parece excesivamente largo este poema
como otros que has escrito para poco más o menos decir
lo que se dice en un poema breve,
si tuvieras esa capacidad de síntesis
nos librarías ha todos
de una lectura demasiado larga y de una penosa
interpretación...
saludos Valerie y que Jesús de Nazaret y los Reyes Magos
te colmen de regalos con su felicidad....besos...
Ángel
 
Última edición:
Pese a todo el cinismo, la vacuidad y el sarcasmo presente en esta vida, podemos ser más. Y si podemos, tenemos la responsabilidad de serlo. O eso creo yo. Mira los niños y las niñas: pueden estar pasando las peores condiciones, pero se las arreglan para soñar, ilusionar, imaginar y construir alegría... ¡y compartirla! Podemos ser más.

Te envío un saludo respetuoso, joven.

Cada día que pasa se deja de ser más joven, así que prefiero el, señorita.
 
Última edición:
Quién es quién en esta extrañeza diamantina? Quién desprende de su garganta al único ser amado? Valerie, su espejo, su clon, alguno de sus yoes? Excelente, como casi siempre. El tamaño es cuestión de gustos, aunque algunas/os dicen que el tamaño no importa.
 
Quién es quién en esta extrañeza diamantina? Quién desprende de su garganta al único ser amado? Valerie, su espejo, su clon, alguno de sus yoes? Excelente, como casi siempre. El tamaño es cuestión de gustos, aunque algunas/os dicen que el tamaño no importa.

Yo soy yo, y ud es ud, pero si ud pregunta, yo soy tú, y ud es yo.
desprendo de mi garganta (metáfora para simbolizar el gritar el nombre de alguien, vease desprender, desgarrar, arrancar)
No hay espejo, no hay clon porque soy única, el único yo soy yo, pero si ud pregunta, yo soy tú.

El tamaño no es sinónimo de grande... Por eso siempre importa, porque todos quieren su tamaño.
 
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba
llena de alas rotas, alas de cucarachas rotas.
Madre, de mi lado tengo las encías desintegradas
y a Jesús metiéndome guías telefónicas en el trasero,
tu recuerdo lo llevo en la bulimia,
en la sangre vertida en el inodoro,
en el camino de las hormigas,
en el camino del arroz.
Padre, de mi lado tengo una bolsa plástica con tu sombra,
y a Jesús cimentando sus milagros de ultra derecha conservadora,
tu recuerdo lo llevo en los millones de espejos
que usé para secarme la cara,
en la picazón y los temblores,
en los silbidos desdentados,
y en todas aquellas cosas que la gente considera malas.
Hermanos, oh morir!
Llanto de pieles descuartizadas,
risas sobre vestidos divulgados,
sus recuerdos los llevo en la partición de mis piececes
y la decadencia de todas las cosas que la gente llama buenas.
Sentir que se canta para adentro, que se llueve sin cielo,
que se es la más completa extrañeza diamantina
provocando neón, provocando revistas de ropa
y psicosociales que le digan a la gente que debe rebelarse.
Y vuelvo a casa casi casi deshumanizada, binaria,
reportando cuadrados y líneas verdes,
desearía una mañana de esponjas,
donde el alba sea una zapatilla de orgullo
y mi rostro no flagele los ángulos inevitables.
Pero no hay más que sin embargos,
inconfundibles sin embargos
que vienen acribillando
los pliegues de lo que llaman mi poesía,
sin embargos que destilan
naves con aroma a rata sobre mis ojos,
oscuridades y un sinfín de aleluyas
y canciones de Marco Barrientos.
Y ya no quiero, ya no soporto más decibeles de nada,
ya me siento más pequeña que mi metro setenta y seis,
que las agujas y el pago por servicios,
que el fuego de mis oriones resoplándome
que alguna vez mañana
no podré arrancarme las incomodidades
y lanzárselas a los perros, y decir,
mientras mis linternas opacas se cierran
al son de los ruidos más mudos.
“Mamá, mamá, ya no tengo signos que te profanen,
decidle a papá, que ahora duermo
en frutas de terciopelo morado,
que ya no soy mala, que quiero volver a casa,
que tengo frío y hambre
y me duelen las piernas y los brazos y el cabello. ”


Valerie, de mi lado tengo dormiciones liquidas
azules con aroma a rata,
tu recuerdo lo llevo en cada mañana
que lanzo aires cansados a mi cabeza mafaldiana,
en las reverberaciones y saturaciones de la oscuridad,
en las orquídeas que dejas en el baño,
en el orden de los platos,
y en el cabello ciego que queda pendiendo
de la ventana al finalizar el verano,
mientras nocturna y parada frente al sol,
desprendo de mi garganta al único ser que he amado.​
Me emociona la belleza de tu poema y esa cascada de sugerentes y hermosas imagenes con tu toque agridulce y tu maravilloso ingenio para transmitir sentimientos crudos y que suenan muy reales. Siempre me gustan tus escritos pero este me ha encantado y he disfrutado mucho su lectura. Valerie te mando un gran abrazo y te doy las gracias por hacerme sentir como me siento al leer tus letras. Paco Valiente.
 
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba............
.
.
Me pareció interesante el escrito, tiene ese tono en las palabras que hacen que uno desee saborear los sentires...me gustan los escritos que salen de lo común....(sin negar que lo común sea maravillosamente hermoso) tiene usted una forma muy peculiar de expresar sus sentires....y eso me gusta
 
Me emociona la belleza de tu poema y esa cascada de sugerentes y hermosas imagenes con tu toque agridulce y tu maravilloso ingenio para transmitir sentimientos crudos y que suenan muy reales. Siempre me gustan tus escritos pero este me ha encantado y he disfrutado mucho su lectura. Valerie te mando un gran abrazo y te doy las gracias por hacerme sentir como me siento al leer tus letras. Paco Valiente.

Asu, me hace pensar que lo que escribo le provoca emociones y sensaciones increíbles, mientras no tenga un orgasmo, todo bien... jajajajajajajaj, y si lo tiene no me lo diga, no me lo diga, no necesito saber eso, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja :P
 
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba............
.
.
Me pareció interesante el escrito, tiene ese tono en las palabras que hacen que uno desee saborear los sentires...me gustan los escritos que salen de lo común....(sin negar que lo común sea maravillosamente hermoso) tiene usted una forma muy peculiar de expresar sus sentires....y eso me gusta

La forma, le gusta la forma en la que expreso mis sentires... ok, de acuerdo... Ok.
 
Querida Valerie,
yo soy un amante de los poemas breves,
es decir de esos poemas de fácil comprensión que dicen mucho...
con muy poco,
los tuyos como este que acabo de leer son tan largos
que me canso de leer tus escritos,
si Luzyabsenta dice que es una pequeña gran obra literaria
yo no me voy a oponer a su comentario
pues son tantos los poemas calificados como magníficos
por esta persona hacia mis poemas
que no puedo contradecirla,
pero si quiero decirte una cosa,
cuando tenga tiempo y ganas lo volveré a leer
aunque me parece excesivamente largo este poema
como otros que has escrito para poco más o menos decir
lo que se dice en un poema breve,
si tuvieras esa capacidad de síntesis
nos librarías ha todos
de una lectura demasiado larga y de una penosa
interpretación...
saludos Valerie y que Jesús de Nazaret y los Reyes Magos
te colmen de regalos con su felicidad....besos...
Ángel

¿Tengo que tener una "capacidad de síntesis" porque A UD no le gusta leer mucho?
WTF man???!!!
 
Veo sobre mi espalda los surcos de mis nudillos
y el circundante de mi rostro desubicado
tratando de no asesinar más lenguas.
Este pecho mío lo pongo para que se meen las tortugas,
para que duerman los muertos,
para que degüellen intelectuales y amanezca el alba
llena de alas rotas, alas de cucarachas rotas.
Madre, de mi lado tengo las encías desintegradas
y a Jesús metiéndome guías telefónicas en el trasero,
tu recuerdo lo llevo en la bulimia,
en la sangre vertida en el inodoro,
en el camino de las hormigas,
en el camino del arroz.
Padre, de mi lado tengo una bolsa plástica con tu sombra,
y a Jesús cimentando sus milagros de ultra derecha conservadora,
tu recuerdo lo llevo en los millones de espejos
que usé para secarme la cara,
en la picazón y los temblores,
en los silbidos desdentados,
y en todas aquellas cosas que la gente considera malas.
Hermanos, oh morir!
Llanto de pieles descuartizadas,
risas sobre vestidos divulgados,
sus recuerdos los llevo en la partición de mis piececes
y la decadencia de todas las cosas que la gente llama buenas.
Sentir que se canta para adentro, que se llueve sin cielo,
que se es la más completa extrañeza diamantina
provocando neón, provocando revistas de ropa
y psicosociales que le digan a la gente que debe rebelarse.
Y vuelvo a casa casi casi deshumanizada, binaria,
reportando cuadrados y líneas verdes,
desearía una mañana de esponjas,
donde el alba sea una zapatilla de orgullo
y mi rostro no flagele los ángulos inevitables.
Pero no hay más que sin embargos,
inconfundibles sin embargos
que vienen acribillando
los pliegues de lo que llaman mi poesía,
sin embargos que destilan
naves con aroma a rata sobre mis ojos,
oscuridades y un sinfín de aleluyas
y canciones de Marco Barrientos.
Y ya no quiero, ya no soporto más decibeles de nada,
ya me siento más pequeña que mi metro setenta y seis,
que las agujas y el pago por servicios,
que el fuego de mis oriones resoplándome
que alguna vez mañana
no podré arrancarme las incomodidades
y lanzárselas a los perros, y decir,
mientras mis linternas opacas se cierran
al son de los ruidos más mudos.
“Mamá, mamá, ya no tengo signos que te profanen,
decidle a papá, que ahora duermo
en frutas de terciopelo morado,
que ya no soy mala, que quiero volver a casa,
que tengo frío y hambre
y me duelen las piernas y los brazos y el cabello. ”


Valerie, de mi lado tengo dormiciones liquidas
azules con aroma a rata,
tu recuerdo lo llevo en cada mañana
que lanzo aires cansados a mi cabeza mafaldiana,
en las reverberaciones y saturaciones de la oscuridad,
en las orquídeas que dejas en el baño,
en el orden de los platos,
y en el cabello ciego que queda pendiendo
de la ventana al finalizar el verano,
mientras nocturna y parada frente al sol,
desprendo de mi garganta al único ser que he amado.​
Un gusto leer.
Saludos cordiales
 

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