Anne_
I killed Bukowski.
En aquellos inviernos
cargaba mi peso sobre mi peso,
y entre las rocas atrapadas que yacen en las rieles
guardaba mis ocasos blancos,
mis justicias opiáceas,
y todos los polvos de la orina de dios.
Vale, me decían, y no valía nada,
bostezaba con la cabeza enterrada en la arena,
rebotaba al viento entre los atisbos de mis huesos,
que hoy se aprecian más.
Todos tenemos una noche
en la que le pedimos a dios por alguien,
yo pedí por los ebrios, por los drogadictos,
por los violadores, por los ladrones,
por la policía, por los delatores,
por los creyentes, para que ninguno de ellos se me acercara,
para que mis manos despierten conmigo,
y la basura de mi cabello me ocultara.
Y cuando llegó el alba de aquellos inviernos,
me desmarqué las encías y salí envuelta de rata
a secuestrar las aves muertas y las sonrisas altivas,
para devorarles las memorias
cuando llegue el hambre y no pueda comerme
las revoluciones de los justos,
que jamás pensaron en los que no nos importa la justicia,
ni las revoluciones, ni nada más que evitar los inviernos,
y el peso sobre el peso, y pedirle a dios por alguien,
por todos…
Porque todos son peligrosos.
cargaba mi peso sobre mi peso,
y entre las rocas atrapadas que yacen en las rieles
guardaba mis ocasos blancos,
mis justicias opiáceas,
y todos los polvos de la orina de dios.
Vale, me decían, y no valía nada,
bostezaba con la cabeza enterrada en la arena,
rebotaba al viento entre los atisbos de mis huesos,
que hoy se aprecian más.
Todos tenemos una noche
en la que le pedimos a dios por alguien,
yo pedí por los ebrios, por los drogadictos,
por los violadores, por los ladrones,
por la policía, por los delatores,
por los creyentes, para que ninguno de ellos se me acercara,
para que mis manos despierten conmigo,
y la basura de mi cabello me ocultara.
Y cuando llegó el alba de aquellos inviernos,
me desmarqué las encías y salí envuelta de rata
a secuestrar las aves muertas y las sonrisas altivas,
para devorarles las memorias
cuando llegue el hambre y no pueda comerme
las revoluciones de los justos,
que jamás pensaron en los que no nos importa la justicia,
ni las revoluciones, ni nada más que evitar los inviernos,
y el peso sobre el peso, y pedirle a dios por alguien,
por todos…
Porque todos son peligrosos.