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La Última Lección

Jaherus

Poeta adicto al portal
Mecenas
La Última Lección.
[¿Que dejamos atrás para que germine cuando nos hayamos ido ya?]


Aquel hombre siempre andaba vagando
con su abrigo negro por los parques cantando,
sin importarle lo sucio, hambriento o cansado;
a pesar del desprecio con el que los demás lo miraron.

No tenía nada, pero aún puedo recordarlo,
extendiendo a los niños su caritativa mano,
contando emocionantes aventuras y relatos;
pienso que muchos de ellos quizá debió fabricarlos.

La gente lo repudiaba por su aspecto,
mientras que otros lo tachaban de necio.
Sólo una generación te diría que él era bueno
porque no renunció a su ideal que es parte de los sueños.

Yo era pequeño y lo vi como uno de los nuestros
como a otro niño feliz a pesar de no poseer un techo.
Nos reuníamos en el parque siempre junto al mismo juego,
siendo la arena el mejor lienzo para dibujar los personajes del cuento.


Mas siempre después del relato él nos enseñó...

Un Héroe Verdadero... Un Legendario Guerrero,
antepone el dolor ajeno a su propio sufrimiento.
Sólo así podemos luchar por lo que es correcto,
sabiendo que este mundo está repleto de amor y sueños.


Una tarde una niña gravemente se lastimó
y el con su abrigo la atendió lo mejor que pudo.
Entonces corriendo hasta el hospital la llevo,
después busco a su madre la egocéntrica gerente del banco.

Ella no quiso recibir al "harapiento"
y por el escándalo a los guardias llamó.
Él salto sobre el escritorio agarrándola del brazo
mientras los guardias apuntándole soltarla le ordenaron.

El no obedeció y dijo: "Vamos, no hay tiempo".
La madre forcejeo y un guardia nervioso disparó
y mientras el hombre mayor caía al suelo falleciendo
la gente decía con desprecio "se lo tiene merecido el pordiosero".

"Tu hija está en el quirófano" fue lo último que dijo.
Así la madre recibió una llamada y al hospital se dirigió,
allí el médico dijo: "La niña fue atendida a tiempo y se salvó",
gracias al profesor que por culpa de la guerra su familia había perdido.

Y aunque su relato haya terminado, yo ... lo recuerdo...

Un Legendario Guerrero... Un Maestro Verdadero,
antepone el bienestar ajeno a su propio sufrimiento.
Pues sólo con el ejemplo podemos predicar sobre lo correcto,
sabiendo que en este mundo la esperanza brilla como el amanecer que vemos!



Epílogo...

No, no voy a mentir… no...

En el pueblo casi nada cambió, ni siquiera salió en los periódicos.
Excepto quizá, porque nuestra pequeña pandilla la chaqueta del anciano tomó,
y junto a ese juego de barras, en una orgullosa bandera su abrigo fue convertido,
como fiel símbolo de su vida... y de la última lección que nosotros jamás olvidaremos...




La Última Lección por Julio César Galán Cueva "Jaherus" se distribuye
bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.



 
Última edición:
Compañero Jaherus,es la primera que leo tus letras y me emocionado con ella en este mundo que discrimina al hermano por su pobreza por su presencia y por muchas cosas más ,ha sido un placer pasar por ellas y por tu mágica pluma
 
Muchas gracias Jorge por pasar.

Marlene y Mary tienen razón hay muchos heroes anonimos que son discriminados por su vestimenta y clase social, mas no por lo que pueden enseñar a nuestra sociedad.

Espero algun día comprendamos que lo que importa yace en el interior.

Saludos y gracias por repasar mis cuentos de soledad :)

Jaherus
 
La Última Lección.
[¿Que dejamos atrás para que germine cuando nos hayamos ido ya?]


Aquel hombre siempre andaba vagando
con su abrigo negro por los parques cantando,
sin importarle lo sucio, hambriento o cansado;
a pesar del desprecio con el que los demás lo miraron.

No tenía nada, pero aún puedo recordarlo,
extendiendo a los niños su caritativa mano,
contando emocionantes aventuras y relatos;
pienso que muchos de ellos quizá debió fabricarlos.

La gente lo repudiaba por su aspecto,
mientras que otros lo tachaban de necio.
Sólo una generación te diría que él era bueno
porque no renuncio a su ideal que es parte de los sueños.

Yo era pequeño y lo vi como otro de los nuestros
como a otro niño feliz a pesar de no poseer un techo.
Nos reuníamos en el parque siempre junto al mismo juego,
siendo la arena el mejor lienzo para dibujar los personajes del cuento.


Mas siempre después del relato él nos enseñó...

Un Verdadero Héroe... Un Legendario Guerrero,
antepone el dolor ajeno a su propio sufrimiento.
Sólo así podemos luchar por lo que es correcto,
sabiendo que este mundo está repleto de amor y sueños.


Un tarde una niña gravemente se lastimo
y el con su abrigo la atendió lo mejor que pudo.
Entonces corriendo hasta el hospital la llevo
después busco a su madre la egocéntrica gerente del banco.

Ella no quiso recibir al "harapiento"
y por el escándalo a los guardias llamo.
Él salto sobre el escritorio agarrandola del brazo
mientras los guardias apuntándole soltarla le ordenaron.

El no obedeció y dijo: "Vamos, no hay tiempo".
La madre forcejeo y un guardia nervioso disparo
y mientras el hombre mayor caía al suelo falleciendo
la gente decía con desprecio "se lo tiene merecido el pordiosero".

"Tu hija está en el quirófano" fue lo último que dijo.
Así la madre recibió una llamada y al hospital se dirigió,
allí el médico dijo: "La niña fue atendida a tiempo y se salvó",
gracias al profesor que por culpa de la guerra su familia había perdido.

Y aunque su relato haya terminado ...lo recuerdo...

Un Legendario Guerrero... Un Verdadero Maestro,
antepone el bienestar ajeno a su propio sufrimiento.
Pues sólo con el ejemplo podemos predicar sobre lo correcto,
sabiendo que en este mundo la esperanza brilla como el amanecer que vemos!



Epilogo...

No, no voy a mentir… no...

En el pueblo casi nada cambio, ni siquiera salió en los periódicos.
Excepto quizá, porque nuestra pequeña pandilla la chaqueta del anciano tomo,
y junto a ese juego de barras, en una orgullosa bardera el abrigo fue convertido,
como fiel símbolo de su vida... y de la última lección que nosotros jamás olvidaremos...




La Última Lección por Julio César Galán Cueva "Jaherus" se distribuye
bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.



Me gusta tu poema por lo que en él cuentas y como lo cuentas, pero soy bastantante exceptico con ningún mensaje de esperanza, gente como el pordiosero muere todos los días, marginados, olvidados, victimas de un sistema que solo premia al dinero y al egoismo, mamás y papás como los de tu historia lo hay a millones, una vez lei a mi admirado Bukowski un poema en el que venia a decir que el verdadero peligro es la clase media, aburguesados dentro de sus pisitos hipotecados, sacando brillo a su automóvil, televisión de última generación... son capaces de cualquier cosa por defender su status y pasarán por encima de lo que haga falta para hacerlo. Me ha gustado tu texto porque refleja todo lo que el viejo Hank decia en su poema. Por supuesto que te felicito por tu gran calidad literaría que he disfrutado y admirado amigo Jaherus. Un abrazo. Paco.
 
Gracias paco por repasar mi escrito y si camarada tienes razón, es la clase media que procura hacerce a un lado cuando deberia ayudar, quienes deberían cambiar y sencibilizarce mas con el pueblo que a todos porigual necesita.

Saludos. Jaherus
 
Última edición:
La Última Lección.
[¿Que dejamos atrás para que germine cuando nos hayamos ido ya?]


Aquel hombre siempre andaba vagando
con su abrigo negro por los parques cantando,
sin importarle lo sucio, hambriento o cansado;
a pesar del desprecio con el que los demás lo miraron.

No tenía nada, pero aún puedo recordarlo,
extendiendo a los niños su caritativa mano,
contando emocionantes aventuras y relatos;
pienso que muchos de ellos quizá debió fabricarlos.

La gente lo repudiaba por su aspecto,
mientras que otros lo tachaban de necio.
Sólo una generación te diría que él era bueno
porque no renuncio a su ideal que es parte de los sueños.

Yo era pequeño y lo vi como otro de los nuestros
como a otro niño feliz a pesar de no poseer un techo.
Nos reuníamos en el parque siempre junto al mismo juego,
siendo la arena el mejor lienzo para dibujar los personajes del cuento.


Mas siempre después del relato él nos enseñó...

Un Verdadero Héroe... Un Legendario Guerrero,
antepone el dolor ajeno a su propio sufrimiento.
Sólo así podemos luchar por lo que es correcto,
sabiendo que este mundo está repleto de amor y sueños.


Un tarde una niña gravemente se lastimo
y el con su abrigo la atendió lo mejor que pudo.
Entonces corriendo hasta el hospital la llevo
después busco a su madre la egocéntrica gerente del banco.

Ella no quiso recibir al "harapiento"
y por el escándalo a los guardias llamo.
Él salto sobre el escritorio agarrandola del brazo
mientras los guardias apuntándole soltarla le ordenaron.

El no obedeció y dijo: "Vamos, no hay tiempo".
La madre forcejeo y un guardia nervioso disparo
y mientras el hombre mayor caía al suelo falleciendo
la gente decía con desprecio "se lo tiene merecido el pordiosero".

"Tu hija está en el quirófano" fue lo último que dijo.
Así la madre recibió una llamada y al hospital se dirigió,
allí el médico dijo: "La niña fue atendida a tiempo y se salvó",
gracias al profesor que por culpa de la guerra su familia había perdido.

Y aunque su relato haya terminado ...lo recuerdo...

Un Legendario Guerrero... Un Verdadero Maestro,
antepone el bienestar ajeno a su propio sufrimiento.
Pues sólo con el ejemplo podemos predicar sobre lo correcto,
sabiendo que en este mundo la esperanza brilla como el amanecer que vemos!



Epilogo...

No, no voy a mentir… no...

En el pueblo casi nada cambio, ni siquiera salió en los periódicos.
Excepto quizá, porque nuestra pequeña pandilla la chaqueta del anciano tomo,
y junto a ese juego de barras, en una orgullosa bardera el abrigo fue convertido,
como fiel símbolo de su vida... y de la última lección que nosotros jamás olvidaremos...




La Última Lección por Julio César Galán Cueva "Jaherus" se distribuye
bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.



Bello recorrido entre esas amarguras de la sociedad actual.
el ser que en ocasiones es discriminado sin tener encuenta
sus sueños, inquietudes y respiraciones. quizas en alguno
de estos este esa leccion que necesita el ser humano.
excelente plasmacion en una obra que enhebra espacios
de realidad consciente.
saludos amables de luzyabsenta
 
Tienes mucha razón, la mayor lección que deberíamos aprender los seres humanos es la que Jesús nos dejo "ama a tu prójimo como a ti mismo, pensar que han pasado mas de dos mil años y la gente a olvidado su significado, espero que algún día el hombre regrese su vista a la humildad y así pueda volver a amar.

Muchas gracias Luz por repasar esta historia,

Saludos. Jaherus
 
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