Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Fontanero
Hoy ha venido un fontanero a mi casa,
me ha arreglado el inodoro que no tragaba
el agua que llenaba la cisterna,
pero ha tenido que sacarle de las entrañas
muchas raíces que crecieron sin permiso...
durante años,
me ha pedido por su trabajo cincuenta euros
cuando yo ingenuo de mí creía que el fontanero
me arruinaría la vida;
Yo vivo,
junto a un monte donde la vegetación
florece y crece sin entrañas,
viajando por las tuberías donde se instala
y crece sembrando cardos y flores,
que en mi alma florecen todos los días...
sin tonterías,
la vegetación crece para echar raíces
donde no deben hacerlo porque un inodoro
sólo sirve para cagar con mucho decoro,
pero el monte surca sin parar todas las laderas
y todas las miserables viviendas,
esto no es un poema a la antigua usanza
pues en realidad el fontanero me salió muy barato,
y solo pude pagarle y desear no verlo
durante un buen rato, es decir, durante muchos años,
aunque esto es sólo un deseo lo peor vendrá
cuando menos lo esperaré y menos...
lo espero.
Autor: Ángel San Isidro
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