¿Cómo no estar, amor, agradecida
de lo que has despertado en este ocaso?
de cómo me sorprendes a tu paso,
vendaval que me deja estremecida.
Amor que en el secreto se acrisola,
que todo lo que toca reverdece;
se nutre de sí mismo cuando crece
con la imperiosa fuerza de una ola.
Este brillo que llevo en la mirada,
este arrebol que asoma a mis mejillas
y este vivir así, como extasiada,
en las cosas más simples y sencillas,
son síntomas de un alma enamorada
que al ocaso descubre maravillas.
Última edición: