Te diría, Palmira, que me resulta difícil expresar el valor que tiene que estés "rescatando" algunos de mis primeros escritos, que han pasdo casi totalmente desapercibidos, pero creo que tengo que esforzarme más que eso. Haces que me sienta valorado, que sienta que tienes cierto interés en las ideas que trato de exponer.
Mi referencia es el clásico de Disney en sí: Mary Poppins. La de los derechos no la he visto. De hecho a raíz de tu comentario me he vuelto a acordar de que quizña me gustaría verla y me ha hehco descubrir que existe una Mary Poppins original antes que la de Disney, que podría ser interesante.
Si no has visto Mary Poppins, debo decirte que aquí voy a hablar un poco del final, así que si no te gustan los
spoilers, igual es mejor que no me leas, pero se me hace muy raro pensar que si a alguien que no haya visto la película a estas alturas le procupe eso. Además, no es precisamente una película de suspense.
El caso es que cuando escribí esto me encontraba con una sensación rara. Llevaba como un mes o así con un embelesamiento o enamoramiento, llámalo como quieras que realmente me había llevado a volver a escribir después de 15 años, (no sé si esto ya te lo he contado; disculpa si me repito), como si la figura amada me hubiera permitido recuperar una parte de mí que ya no recordaba cuán importante era. Puedo verlo como algo parecido a lo que hace Mary poppins ocn la familia Banks. Y sin embargo, parecía que el sentimiento ya languidecía, perdía intensidad, desaparecía... y me parecía un poco ingrato por mi parte, y, bueno, cuando Mary Poppins se marcha los Banks están disfrutando en el parque y parece que no se acuerdan de despedirse...
Lo cierto es que me equivocaba al pensar que el sentimiento languidecía. De hecho, ha llegado a crecer más de lo que me esperaba.
Gracias una vez más por pararte en mis escritos. Espero no aburrirte con mis batallitas

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