Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Canto de gallo.
Canto que mata la pena
de mi amanecer fruncido.
Tu cantar envejecido
acompaña mi condena.
Antaño reloj viviente
de una misión cansada,
despertar con la alborada
celebrando lo naciente,
un joven sol reluciente
que madura la azucena
es tu cantar el que ordena
el parto en la lejanía.
Canto que llama alegría,
canto que mata la pena.
Canto oloroso a café
y a la paz del viento frío
a las gotas del rocío
con que a lo amargo lavé.
Reitera esta poca de fe
que mi tiempo ha enmudecido
tu himno muy colorido,
fabuloso son de cuna
que es el que arrulla la luna
de mi amanecer fruncido.
Porte de estirpe "gallardo",
garganta y clara expresión
valentía en tu corazón
de la negrura eres bardo.
Cuando con el miedo ardo
y el temor me ha empobrecido,
en una veleta erguido
me demuestras el coraje
y me lleva a un gran paraje
tu cantar envejecido.
Canto que suena a mi tierra
y a la pesadez temprana,
al tan tan de la campana,
al clarinete en la guerra.
Tu voz al infierno cierra
y ahuyenta un alma en la pena
que en la oscuridad serena
busca tormento y destinos.
Tu voz que limpia caminos
acompaña mi condena
Canto que mata la pena
de mi amanecer fruncido.
Tu cantar envejecido
acompaña mi condena.
Antaño reloj viviente
de una misión cansada,
despertar con la alborada
celebrando lo naciente,
un joven sol reluciente
que madura la azucena
es tu cantar el que ordena
el parto en la lejanía.
Canto que llama alegría,
canto que mata la pena.
Canto oloroso a café
y a la paz del viento frío
a las gotas del rocío
con que a lo amargo lavé.
Reitera esta poca de fe
que mi tiempo ha enmudecido
tu himno muy colorido,
fabuloso son de cuna
que es el que arrulla la luna
de mi amanecer fruncido.
Porte de estirpe "gallardo",
garganta y clara expresión
valentía en tu corazón
de la negrura eres bardo.
Cuando con el miedo ardo
y el temor me ha empobrecido,
en una veleta erguido
me demuestras el coraje
y me lleva a un gran paraje
tu cantar envejecido.
Canto que suena a mi tierra
y a la pesadez temprana,
al tan tan de la campana,
al clarinete en la guerra.
Tu voz al infierno cierra
y ahuyenta un alma en la pena
que en la oscuridad serena
busca tormento y destinos.
Tu voz que limpia caminos
acompaña mi condena