abcd
Poeta adicto al portal
INTERSTICIO VIII
De pronto veo pobladas mis emociones
aún de sangres: la piedra es piedra; me repite el cuerpo.
El beso sucede en islas mentales, donde me abrazan, me abrazo.
Así en la oscuridad mi ábside se atormenta, me atormenta.
Tú me preguntarías si de verdad soy un cráter,
tus manos tocarían la energía, si es que hablaras, si es que tuvieras manos para mí.
Tú, como un dulce rasgo de nubes que sueñan y sueñan
inclinas tus pezones y llueve, en mi memoria llueve; y te amo, yo siempre te amo.
Un cálido esplendor en el tiempo me deja no crecer,
son esos seres desnudos que me aconsejan tener sed.
La soledad, sus máscaras son una tierra llena de pobrezas,
mis hijos bailan en el polvo, mis hijos son polvos y nada más.
Rocío diurno me quemarás la sien, la piel, el alma, lo que no tenga y quizás más.
Ojalá despertar sea un aroma nuevo y un cristal con escalofrío
y un frío, pero ya no en el corazón.
Ojalá que despertar sea un hombre otra vez perdido, y lleno de muertes y lleno de perdón.
De pronto veo pobladas mis emociones
aún de sangres: la piedra es piedra; me repite el cuerpo.
El beso sucede en islas mentales, donde me abrazan, me abrazo.
Así en la oscuridad mi ábside se atormenta, me atormenta.
Tú me preguntarías si de verdad soy un cráter,
tus manos tocarían la energía, si es que hablaras, si es que tuvieras manos para mí.
Tú, como un dulce rasgo de nubes que sueñan y sueñan
inclinas tus pezones y llueve, en mi memoria llueve; y te amo, yo siempre te amo.
Un cálido esplendor en el tiempo me deja no crecer,
son esos seres desnudos que me aconsejan tener sed.
La soledad, sus máscaras son una tierra llena de pobrezas,
mis hijos bailan en el polvo, mis hijos son polvos y nada más.
Rocío diurno me quemarás la sien, la piel, el alma, lo que no tenga y quizás más.
Ojalá despertar sea un aroma nuevo y un cristal con escalofrío
y un frío, pero ya no en el corazón.
Ojalá que despertar sea un hombre otra vez perdido, y lleno de muertes y lleno de perdón.
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