EL FUEGO
El fuego se propagaba
con su crepitar sonoro
cubriendo el cielo de grises
y el horizonte de rojo.
Las cenizas y pavesas,
en un baile tenebroso,
erráticas se movían
mostrando su faz de plomo.
Ya los bosques adolecen
de esos límpidos arroyos
que relucían brillantes
y ahora transportan lodo.
En los montes solo quedan
desolación y despojos,
y una lágrima furtiva
se desliza por mi rostro.
--..--
Chu
El fuego se propagaba
con su crepitar sonoro
cubriendo el cielo de grises
y el horizonte de rojo.
Las cenizas y pavesas,
en un baile tenebroso,
erráticas se movían
mostrando su faz de plomo.
Ya los bosques adolecen
de esos límpidos arroyos
que relucían brillantes
y ahora transportan lodo.
En los montes solo quedan
desolación y despojos,
y una lágrima furtiva
se desliza por mi rostro.
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Chu