Juan Castañeda Gómez
Poeta recién llegado
Caigo y llego
Hasta el fondo de tu cama
Tu piel helada
Mi boca sin ti
El aroma de tu sexo
Tus nalgas expuestas
Mis manos dispuestas
Mi fuego por ti
El hielo en tu alma
La muerte en tus ojos cerrados
Un poema de palabras mudas
Nuestra miel en un frasco de veneno
Tu pecho ahogado
Mi mente extraviada
Tus pies suspendidos
Mis dientes en la soga de tu cuello
Bajo y busco
Apretando tus costillas
Hasta el fondo de tu ombligo
Al cielo de tus caderas
Enredado en tu cabello
Envenenado en tu boca
Con mi alma penetrada
Al principio de mi fin
Llego y quedo
A tu condición más bella
A la gloria del infierno
Obediente a tus deseos
Y aquí muero
Fulminado y maldecido
En tu parte más serena
Susceptible, dilatado, despejado y apacible
Somos uno
Mariposa insertada en alfileres
Sin vitrina que te exhiba
Y sin lluvia para mí
Hasta el fondo de tu cama
Tu piel helada
Mi boca sin ti
El aroma de tu sexo
Tus nalgas expuestas
Mis manos dispuestas
Mi fuego por ti
El hielo en tu alma
La muerte en tus ojos cerrados
Un poema de palabras mudas
Nuestra miel en un frasco de veneno
Tu pecho ahogado
Mi mente extraviada
Tus pies suspendidos
Mis dientes en la soga de tu cuello
Bajo y busco
Apretando tus costillas
Hasta el fondo de tu ombligo
Al cielo de tus caderas
Enredado en tu cabello
Envenenado en tu boca
Con mi alma penetrada
Al principio de mi fin
Llego y quedo
A tu condición más bella
A la gloria del infierno
Obediente a tus deseos
Y aquí muero
Fulminado y maldecido
En tu parte más serena
Susceptible, dilatado, despejado y apacible
Somos uno
Mariposa insertada en alfileres
Sin vitrina que te exhiba
Y sin lluvia para mí